sábado, 19 de junio de 2021

POR FIN MI VIAJE A INDIA

Llegué rendida al hotel... esa noche estuve muy inquieta hasta el amanecer... sentía extrañas energías que se movían dentro de mi cuerpo, o tal vez yo estaba empezando a ser consciente de las energías que movían mi cuerpo, adoptando extrañas posturas de torsión y sobre todo de flexión hacia atrás... dormí muy poco... Al día siguiente, temprano por la mañana, cuando me encontré con el Gran Río Nilo casi me da un patatús, había mucha, mucha basura en sus orillas... ¿cómo era posible? ¿Cómo?... no me cabían más preguntas y no pude evitar llorar mucho al visualizarlo en sus épocas de bonanza, cuando era venerado por los hombres y éstos construían templos a sus orillas... cuando estaba en pleno auge, con sus barcos de buena fortuna y su valle fértil en medio del desierto... Me incliné ante su bondadoso espíritu y lo abracé... "un río es todos los ríos" (me había dicho el río Yauli en la Oroya... Perú)... y le dejé florecillas silvestres nadando en sus milenarias aguas, aguas que yo ya no recorrería para llegar a esas urbes históricas que se ubicaban río arriba... donde se encontraban los famosos templos de Karnak y Luxor unidos por la avenida de las esfinges, el templo de Hatshepsut y los Colosos Memnon, los dos templos de Abu Simbel excavados en la roca... y tantos otros... Me moría por navegar esas aguas río arriba... hasta llegar a su origen... pero no me atreví, sentía que se me estaban acabando los dólares del bolsillo secreto que me había hecho con la ayuda de mi madre... ¡Ay, mi madre!... Pero visité el Museo egipcio y sus decenas de mezquitas en la ciudad del Cairo, a algunas no me dejaron entrar... Aquí, a diferencia de Istambul, hombres y mujeres vestían más ropas tradicionales... aunque de repente uno se topaba con un Kentucky o un Mc Donald´s, lo cual ya ni contrastaba... Aquí también se escuchaba el salat...

Al terminar mi tour viajé a la ciudad de Suez para embarcarme en un carguero a India por el canal de Suez; pero esto no fue posible porque el puerto estaba prácticamente enmurallado y el acceso difícil... probé con todos los argumentos, por último me dijeron que los cargueros tenían prohibido llevar pasajeros; no me quedó más remedio que pensar en comprar un pasaje en avión a India, "en buena hora no navegué río arriba por el Nilo", me dije, y compré el primer pasaje que encontré de Suez a Bombay (hoy Mumbai), no lo dudé ni un segundo, ingresaría a India por Bombay, ya era un hecho... Por fin tenía mi pasaje a India... me parecía un sueño, no lo podía creer...
Lo primero que me impresionó al subir al Air India fueron sus aeromozas, todas vestidas de sari rojo y un putito rojo entre sus cejas... me sirvieron refrigerio vegetariano... yo tenía que pellizcarme de rato de rato en rato para comprobar que mi vuelo no era un sueño... Hicimos escala en Dubai (Emiratos Árabes), un aeropuerto de mucho lujo, podían verse hombres vestidos de túnica blanca y turbante, y mujeres con el rostro cubierto por velos de sobrios colores... algunos llevaban un pequeño rosario en sus manos y oraban... había salas de oración y sus pantallas anunciaban destinos totalmente nuevos para mí...

Llegamos a Bombay a la hora del crepúsculo... y después de la aduana me encontré entre miles de manos que nos extendían a los recién llegados pidiendo "paisa, paisa, paisa" (limosna)... Luego, busqué un lugar desde donde pudiese observarlo todo para ir conociendo donde me encontraba... en India, claro... Vi que uno podía quedarse a dormir en el aeropuerto hasta el día siguiente y así lo hice... me acomodé junto a otros viajeros que comentaban su peregrinaje a diversos lugares del sur de India... sobre todo Goa, Pune, Puttaparti, Puducherry y otros... Casi a las diez de la noche pasó una mujer cobrándonos por la estadía. Eran cuatro o cinco mendicantes que nos cobraban a los viajeros, tuvimos que pagar dos dólares cada uno. Al día siguiente me instalé en un hotel y me fui a recorrer la ciudad, poco a poco se me aclararía el camino... Me encantaba ver a todas las mujeres vestidas con hermosos saris, bellísimos... coloridos... o con punyabis... y todas vestían con pulseras tintineras en sus brazos y tobillos que resaltaban su piel oscura... (sólo los turistas vestíamos con "ropa occidental")... y los hombres, muy pocos eran los que vestían dhoti y kurta... la mayoría vestía a lo "occidental"... Pagué un tour por toda la ciudad, un tour para la gente hindú... así fui conociendo los museos y reconociendo los diferentes dioses y diosas del panteón hindú, en esculturas y pinturas... y sus maravillosos templos por donde pasábamos... Aquel tour me permitió conocer el paisaje urbano de la ciudad, que no era diferente de nuestras ciudades "en vías de desarrollo"... donde la gente aún suele tirar los papeles y cáscaras de fruta en la calle, acto que es sancionado en Estocolmo y otras ciudades de Europa.

En su mayoría, la gente comentaba de la divinidad de Sathya Sai Baba y me invitaban a que yo fuera a su ashram a conocerlo, decían que venían a verlo de todas partes del mundo. Yo pensé que se referían a Srila Prabhupada, porque los noticieros del mundo occidental se habían referido a él como un gran congregador de multitudes, y yo no recordaba el nombre de Srila Prabhupada, así que lo confundí con Sathya Sai Baba. Entonces decidí ir a su ashram a conocerlo por fin, personalmente, y escucharía de sus propios labios aquello que había hecho furor en el occidente de los años sesenta, el famoso mantra hare krishna hare krishna, krishna krishna hare hare, hare rama hare rama, rama rama hare hare... y yo le preguntaría cuál era su conexión con la autorrealización y las famosas posturas del yoga... Pero antes, claro, ya que pasaría por Pune iría a conocer el ashram de Osho Rajneesh, de quien yo también recién estaba escuchando.

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