domingo, 20 de junio de 2021

EL ASHRAM DE SRI AUROBINDO

Este era el estilo de vida que yo estaba buscando... sin tanto artilugio... ¿para qué?, ¿para qué tanto?... Sin embargo ese estilo de vida también se estaba perdiendo en India y otros pueblos... en nombre de la industrialización como sinónimo de civilización... nadie podía ver que con la industrialización estábamos yendo hacia nuestra propia destrucción... Fueron muy pocos los que dieron esta voz de alarma, principalmente los artistas... pero la burguesía ganó y se convirtió en este absurdo capitalismo... ¡qué tontería de esta mente patriarcal!... el capitalismo no tiene nada de feminismo, no tiene nada de paz, de solidaridad, de amor... ¡amor!... Annapurna era ella misma, estaba satisfecha consigo misma... su única aspiración era evolucionar en el camino espiritual... materialmente tenía todo lo necesario, los ahorros eran para las dotes de sus hijos... Pero yo a veces defendía nuestra cultura, usábamos inodoros, mesas, sillas y cubiertos, lo que me parecía "un adelanto", ¡qué risa!... ¡Sentarnos en el suelo era nuestra postura ideal!, no necesitamos de muebles, el suelo nos basta... Sentarnos de cuclillas para orinar (incluso los hombres) y defecar es nuestra posición natural, no necesitamos los inodoros ni contaminar mares ni ríos... las letrinas nos bastan... Me causó mucha tristeza ver que la gente en India también había empezado a correr tras los objetos... de los sentidos... Realmente, ¿podía pensar en quedarme a vivir allí?... por otro lado, en los ashrams no era posible, eran muy exigentes con la permanencia legal... ¿y si me quedo ilegal?... pero, ¿de qué viviría?, ¿en qué trabajaría?... no... trabajar en India era como trabajar en Perú, era trabajar todo el día para subsistir... en cambio en Estocolmo el trabajo de limpiar casas era bien pagado y me había sido sencillo... Así iba reflexionando y meditando en mi vida perdida... sin rumbo... a dónde iría a parar... En verdad, yo quería estar más tiempo en India, tres meses no me eran suficiente, así que decidí que esto haría primero, luego se vería. Faltando una semana para que se venciera mi visa, viajé más al sur, a Bangalore, preferí esta aventura que volver a Bombay... Mi despedida con Annapurna fue para mí muy dolorosa... no sé porque sentía ese fuerte dolor de la separación con ella... lloré... lloré bastante... Ella me abrazó... nos abrazamos... ¡Be calm!, ¡be calm!... me decía acariciándome la cabeza y la espalda... ¡Your are strong! ¡Your are strong! ¡A strong girl!... y nos despedimos prometiéndonos escribirnos... yo partí en bus por el camino de trocha... eran las nueve de la mañana... Poco a poco el paisaje me fue calmando... pasábamos por grandes extensiones de sembradíos... de campos con ganado... de tierras áridas... de pequeños poblados... y Annapurna fue quedando en mi corazón como todos los que quedaron... como Mara, como Hernán, Toño, Vila, la Maga, Deepak, Tina... como mi madre, mis herman@s, mis sobrin@s... seguro que de eso se trataba la vida para mí... de llegar, amar y partir... hasta quien sabe dónde... y eso es lo que yo quería descubrir... En Bangalore me dieron la visa por tres meses más, y los pobladores me dieron la pista del ashram de Sri Aurobindo en Pondicherry (hoy Puducherry), un poco más al sur; entonces yo ya tenía más o menos trazada mi nueva ruta... iría a Pondicherry a conocer el ashram de Sri Aurobindo y luego viajaría en tren al norte... a Calcuta, Benares, Agra, Delhi y me regresaría a Estocolmo a ver qué haría con mi vida... pero como ya no tenía dinero para volver a Estocolmo tuve que recurrir a mi familia para que me lo prestara. Mi madre y mis hermanos quedaron en enviarme mil dólares a Nueva Delhi, en cuanto yo les avisara cuándo... mi situación estaba salvada...

En el ashram de Sri Aurobindo y de la Madre, así lo llamaban los pobladores (la Madre había sido la compañera espiritual de Sri Aurobindo), también me quedé un par de días, el asham también era grande, de muchas instalaciones entre jardines y granjas, siendo el samadhi (santuario-tumba de mármol) de la Madre y Sri Aurobindo, una de las principales atracciones del ashram, ubicada en un patio central lleno de árboles. A diferencia del ashram de Osho o Sai Baba, aquí había un colegio internado donde jóvenes hindúes se desempeñaban además en todo tipo de tareas. Durante mi corta estadía me acerqué a los grupos que practicaban las posturas de yoga y meditación, aunque apenas pude meditar en el silencio o en una flor de loto o en una luz blanca, más sencillo me resultaba practicar mi tratak. Para Sri Aurobindo, la Divinidad Suprema es Brahman y la Divina Madre, que se manifiestan juntos en un juego divino. Y nuestra tarea consiste en evolucionar, en llegar a ser conscientes, supraconscientes de esta Divinidad, purificando nuestra mente por medio de los métodos existentes de yoga (hatha, raja, sankhya, karma, jñana, etc), procesos que han de transformarnos en seres divinos para vivir una vida divina... Me quedé una semana en Pondicherry y recorrí todo lo que pude, sus arboledas, sus villas coloniales, su barrio francés, especialmente su bello paseo costero, y encontré en una librería un libro en inglés titulado: La Orden Ramakrishna, que me llamó mucho la atención porque había en su carátula una vela encendida en un pequeño y hermoso candelero; éste sería mi nuevo compañero de viaje... Acto seguido, me fui a conocer el maravilloso templo de la Orilla, camino a Chennai, para embarcarme en tren directo a Calcuta, tenía que ir a conocer el río Ganges. Fue un viaje largo, más que largo, yo siempre iba pegada a la ventana para observar el horizonte de la campiña o del mar... para ver los ríos y sus puentes, para ver la selva y sus poblados, para ver a la gente que bajaba del tren y a otros que subían... Mi nuevo libro también fue ayudándome a comprender estos nuevos conceptos para mí... Ramakrishna decía: "... cuando pienso en el Ser Supremo como inactivo, no creando, no conservando, no destruyendo, lo llamo Brahman o Purusha, Dios Impersonal. Cuando pienso en Él como activo, creador, conservador, destructor, lo llamo Shakti o Maya o Prakriti, Dios Personal. Pero no hay diferencia alguna entre ambos. Impersonal y personal son un mismo ser, como la leche y su blancura, como el diamante y su brillo... No se puede pensar en uno sin el otro. La Madre Divina y Brahman son Uno". Con esto encontraba similitudes entre Sri Aurobindo y Ramakrishna y otros que me había explicado Annapurna... pero sobre todo, lo que más tenían en común estos pensadores, era que la Divinidad Suprema era una pareja aunque se expresasen de Ella como si fuese Él (tal vez por la influencia patriarcal)... y también que daban mucha importancia a la meditación para desarrollar nuestras máximas facultades, tanto materiales como espirituales.


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