- Un día de estos tu marido no te va a dejar venir aquí -le dije un poco preocupada a Annapurna, mientras ella decoraba mi cuarto con un hermoso tapiz bordado por ella misma, eran Radha y Krishna danzando al lado de un río... detrás había una gran montaña... "la Gran Montaña y el gran río", pensé para mis adentros...
- ¿Por qué? -me respondió ella- él no tiene ese poder sobre mí -dijo riendo un poco maliciosa-. Mira, está listo el lienzo, tu seva es hacerle una guirnalda de flores todos los días a Radha y Krishna que son las expansiones de Lakshmi y Vishnu.
- Nunca he hecho guirnaldas -le dije comprendiendo apenas la relación existente entre aquellas dos parejas de diosas y dioses.
-Te enseñaré - me dijo y me enseñó a ensartar los jazmines que ella había llevado, con los dedos e hilo, sin necesidad de usar aguja.
- ¿Qué quieres decir con que él no tiene poder sobre ti?
- Que somos personas hasta cierto punto libres de vivir nuestro día a día cumpliendo nuestros deberes. Mientras él esté trabajando en la tienda y yo aquí, con la casa y la hospedería, estamos bien, nadie tiene de que quejarse.
- Me parece súper, ¿y cómo lograste eso? -le pregunté.
- Yo quería estudiar en la universidad, pero mis padres querían casarme con Nitya. Fuimos todos a consultarle a Sathya Sai Baba qué era lo mejor para mí, y él me dijo que lo mejor para mí era casarme con este muchacho que era muy bueno. Pero no estuvieron de más mis condiciones: "que él no iba a tener poder alguno sobre mí".
- ¡Ohh!, entonces, ¡somos de la misma camada! -exclamé-.¡Libres e independientes!
- ¡Sí!, ¡libres e independientes! -y reímos hasta más no poder... Luego ella, se tendió en una de las camas y continuó con un suspiro feliz... -Mañana te enseñaré las fotos de mi boda...
- ¡Tu boda!... Ni me la imagino -le dije, y luego de una larga pausa le pregunté- ¿Tuvieron luna de miel?
- Sí. Nos fuimos a Bangalore...
- ¿Y?... ¿yyy...?
- No pasó nada en Bangalore, ni él ni yo teníamos experiencia de ninguna clase, nuestro acercamiento fue lento... contigo en cambio, jajajajajajaja -explotó en una sonora carcajada y yo reí con ella... reímos juntas...
-Nitya es mi compañero, mi amigo; y él de por sí es introvertido... no es apasionado (quiero decir en el sexo)...
- ¿Y tú? ¿No sientes por él ese amor apasionado?
- Mejor que no lo sienta porque para mí es más elevado el amor fraternal...
- ¡Oh, diosas y dioses! -exclamé llena de contento-, ¡piensas lo mismo que yo!... yo también pienso que el amor fraterno es el mejor... el amor de amig@s, de herman@s, de compañer@s... pero al mismo tiempo es muy difícil de encontrar...
- Creo que en la vida pasada yo fui tu esposo o tu esposa, nuestro encuentro no es casual.
- ¿De veras? -le pregunté muy curiosa de este posible hecho- ¿Será que ahora nos hemos encontrado para vivir ese amor fraterno?, porque a veces siento que sí es cierta la reencarnación...
- Claro -dijo moviendo su cabeza pensativa-, con este encuentro nuestro amor queda consagrado... -me encantó tanto esto que dijo, que quise ponerle la guirnalda que acababa de hacer pero ella no se dejó, correteamos un buen rato -No, no, esa guirnalda es para Radha y Krishna -decía-, si quieres me la pones después... pero primero es para Ellos... -así que la obedecí.
- Ayúdame a colocarle la guirnalda a Radha y Krishna.
- Mañana te comprarás un sari, te vamos a vestir de sari, yo también me compraré uno -lo dijo contenta con cierta picardía que la caracterizaba, mientras me ayudaba a sujetar la guirnalda en el cuadro.
- ¡Claro!, un sari... ¿cómo no lo había pensado?
Durante esos casi tres meses que estuve en casa de Annapurna, andamos juntas "de para arriba para abajo", parecíamos amigas de escuela, almas gemelas con nuestros saris iguales sólo que de color diferente, el mío era claro como el cielo y el de ella era lila como un atardecer... Para mí no era la primera vez que vivía esta bella experiencia... yo sentía que podíamos ser almas gemelas de mucha gente; aunque de maneras distintas... Hasta llegamos a caminar de la mano por la calle, ella ni chuz ni muz, yo sentía que a ella no le importaba que la gente nos mirase, porque no era común ver a dos mujeres caminando tomadas de la mano; sin embargo, es una costumbre entre los varones.
Annapurna también me mostró la intimidad de su hogar, ocupaban sólo un par de habitaciones un poco amplias, un pequeño cuarto que era como una despensa donde todos guardaban su ropa, y un baño "estilo védico" con puerta al patio. La primera habitación, que daba a la calle, era una sala de día y dormitorio de noche donde dormían Madhur y Ravi, no había más muebles que un par de mesas y un estante con los útiles de estudio de los muchachos, y algunos cojines sobre un par de esteras donde ellos dormían. La segunda habitación era la cocina de día y el dormitorio de Anna y Nitya de noche. En esta habitación también estaba el altar de meditación, era como un pequeño templito de sesenta centímetros por sesenta, y un metro de altura, construido en el suelo y levantado hasta cierto nivel, en el interior estaba una foto de Sathya Sai Baba... había velitas, flores, agua, campanitas... y Annapurna me explicó que allí al lado, sentada sobre una alfombrita, ella oraba y meditaba en una japa, cantando el mantra que Sai Baba otorgaba a sus discípulos... Luego me mostró sus reposteros, sus dos primus, dijo que usaba el horno de la panadería cuando lo necesitaban, pero ellos no consumían pan, preferían los chapatis, y se dispuso a preparar una salsa en la licuadora.
- Para mí, la licuadora es lo único bueno que ha creado la tecnología de occidente -dijo riendo-. No comprendo cómo la gente se mata trabajando para conseguir cosas. Occidente dice que somos pobres porque no usamos camas para dormir, mi muebles para sentarnos... pero nosotros no los usamos porque no queremos... así como preferimos caminar descalzos... no porque nos falte zapatos, sino porque queremos sentir la tierra... y nos lavamos los pies y las manos para entrar a casa... esto no comprende la gente de occidente... -pero yo sí la comprendía- Si uno no practica la austeridad embotará sus sentidos y su inteligencia y vivirá como dormido... -dijo Annapurna.
Radha y Krishna

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