Me gustaba Deepak enormemente, me daban ganas de abrazarlo... pero sin ningún compromiso... sólo quería abrazarlo y agradecerle por lo maravilloso que estaba siendo conmigo al mostrarme su cultura y su mundo más íntimo... él creía en la existencia de la Divinidad Suprema... y yo no... hace mucho que yo me había perdido en el campo de la incredulidad, ¡ohh, diosas y dioses!... Yo sentía que sería fácil abrazarnos con Deepak, pues ya lo habíamos hecho en el Åhléns, el centro comercial, cuando nos encontramos por primera vez... y así fue, pero no sé cómo ocurrió, de repente nos encontramos abrazados como en nuestro primer encuentro, en el centro de la habitación... fue un abrazo fraterno, quieto, largo... más fuerte que en el Åhléns, y de repente Deepak me dijo suavemente mientras me abrazaba... "No sex... no sex..."... esto me sorprendió un poco, porque yo en realidad, tampoco había pensado en ello; y creo que en ningún momento le di motivos para que pensara que ése era mi deseo... en todo caso bien que lo dijo porque así no íbamos a asumir cualquier postura, más que la real por la que estábamos juntos: nuestra atracción mística, no física. Aunque no lo niego, Deepak también me atraía mucho físicamente, pero eso quedaba en último lugar... Dormimos bien abrazados en su colchón de una plaza... como dos hermanitos... amigos... amantes... sin ningún tinte perturbador del deseo carnal... Al día siguiente, él se levantó muy temprano y se puso a meditar cantando su mantra en su japa, yo seguí durmiendo; luego como a las seis, él me dejó un chocolate debajo de la almohada diciéndome:
- Disculpa que este sea tu desayuno. Tengo que trabajar. Cuando salgas, solamente cierra las puertas.
Era sábado, yo me quedé en su cuarto como hasta las diez de la mañana y me fui, saltando en un pie de alegría...
Esa noche comprendí que Deepak era un yogui, no comprendí muy bien la magnitud de este hecho ni la escuela en la que se encontraba, pero yo sentía que era un practicante sincero consigo mismo, que estaba en el camino de aprender a controlarse a sí mismo... Y me acordé de mi querida Maga… cuando nos abrazábamos allá por el gran río... con amor puro… en realidad a mí no me importaba si era un hombre o una mujer cuando abrazaba a un ser humano sin la contaminación del deseo sensual… nosotros, claro estaba, aspirábamos a otra vida, a otro mundo... Volvimos a dormir juntos, Deepak y yo, un par de veces más... suficientes como para retenerlo a él en mi memoria.
Por estos motivos yo ya me había alejado en mucho de mis encuentros ocasionales, que pasaban sin dejar el menor rastro en mi corazón; prefería pasar el rato con mis hermanos y sus novias o enamoradas, sin necesidad de que yo tuviese un acompañante. Me gustaba cuando todos íbamos a las discotecas, y a veces íbamos sólo las muchachas y yo… Para mí era una locura escuchar al maravilloso grupo ABBA, en medio de luces de colores, y muchach@s que bailaban sol@s sobre unos pedestales… bailábamos Dancing Queen, Eagle, I do… entre todos los concurrentes… y también bailábamos La Isla Bonita... mientras Tina y Caroline me introducían al ritmo de otros cantantes suecos... Marie Fredriksson; Monica Törnell; Midi, Maxi & Efti… y también de algunos extranjeros: Joni Mitchell, Leonard Cohen… Al mismo tiempo que por otros horarios... yo iba introduciéndome con más dedicación en el fantástico mundo de las óperas… escuchándolas en el Kulturhuset o comprándolas…
Los días pasaban y yo nuevamente fui lanzada al torbellino de un sin fin de emociones contradictorias... poco a poco toda aquella felicidad que habíamos vivido con mi familia se iba esfumando ante mis locos deseos de partir, pues ya estaba llegando el momento... yo sufría porque no podía darle paz a mi madre quedándome a vivir con ella... y por otro lado mis temores de ir quien sabe a qué partes desconocidas del mundo, me inquietaban... Mis hermanos ya estaban en vías de conseguir sus préstamos del gobierno para convalidar sus títulos en el Kungliga Tekniska Högskolan (El Instituto Real de Tecnología); y yo... yo sentía que estaba echándolo a perder todo, echando a perder esta felicidad de mi madre y de mis hermanos... ¡Ohh, diosas y dioses!... una vez más tuve que armarme de valor para abandonarlo todo e ir hacia mi propia búsqueda interna y externa... Fue muy duro tener que vivir de nuevo el dolor de nuestra difícil separación...
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