Por supuesto que Srila Sridhara Maharaj fue el factor decisivo para que yo me inclinara por Vrinda. Iskcon se estaba perdiendo de beber el conocimiento divino que provenían de los labios de loto de Srila Sridhara Maharaj, con nuevos bríos y sentimientos... él decía que la verdad revelada se entrega por cuotas, en la medida de nuestra necesidad y anhelo... Srila Sridhara Maharaj me hizo sentir que Sus Señorías eran el amor mismo, el amor personificado y que al ser nosotros parte de ellos, nosotros también éramos amor... éramos una partícula de ese amor... somos amor... partículas de amor que corren por el río de la vida para llegar a entregarse al mar del amor, de la dicha... al mar que es ese amor inmenso... maravilloso... inconmensurable... hare krishna hare krishna, krishna krishna, hare hare, hare rama hare rama, rama rama, hare hare…
Por fin "los esfuerzos" de los devotos de Arica se vieron compensados, jajajajajajajaj... Cada vez que yo iba a sus clases de la tarde me seducían con esas bolitas maravillosas encantadoras. Ya una vez, con mi hermana, los escuchamos decir a los líderes: "denle más bolitas maravillosas a la madre Gladys, ya falta poco para que caiga", jajajajajajaja... ¡Ay, los devotos!... Yo (era mayor de edad que todos ellos) veía que el plan de los líderes del templo de Arica era que yo tomase iniciación, para que de alguna forma "me dieran servicio"; ellos no consideraban por ningún motivo que yo "ya estaba sirviendo a Sri Guru y a Sus Señorías", cantando el maha mantra hare krishna hare krishna, krishna krishna, hare hare, hare rama hare rama, rama rama, hare hare… honrando el prasadam, y entregando mi mente e inteligencia al estudio de Sus Señorías y sus representantes porque yo quería conocerlos... ésta era la esencia del proceso... había que conocer a Radha y Krishna para meditar en ellos... pero a veces, los devotos me hacían sentir que yo estaba indagando más de la cuenta... por ejemplo, cuando les preguntaba si estaba escrita, en algún lugar, esa autorización de Srila Sridhara Maharaj a Paramadvaiti y a Atulananda para que "fuesen gurus y pudiesen iniciar"... pero ellos me respondían que "mi desconfianza podía ser una grave ofensa"... estribillo que resultó ser el arma mortal para reclutar nuestras mentes.
Dos días después de que conocí a Atulananda prabhu, llegaron de Santiago unos devotos y amigos de Krishna para viajar con Atulananda a un festival de Vrinda en Lima, yo me uní a ellos. En Lima pasamos unos días en el templo de Javier Prado y otros en la finca de Chakra y Mar. Cuando estuvimos en Javier Prado, la joven chilena que venía con nosotros (casi de mi edad), se inició con Atulananda prabhu… Yo lo haría a mi regreso, en Arica… Después que Atulananda inició a esta joven, nos reunimos los tres en la oficina del segundo piso, para resolver algunas dudas que nosotras aún teníamos. Allí, Atulananda prabhu "terminó convenciéndome" de que "ellos habían recibido la instrucción de Srila Sridhara Maharaj para tener discípulos".
Sin embargo, todavía me quedaba un resquicio por resolver... porque luego de haber leído Sri Guru y su gracia de Srila Sridhara Maharaj, estaba muy claro que el Sri Guru al que él se refería, era un devoto puro del más alto calibre, de la talla de Srila Prabhupada (inclusive de él mismo aunque no quisiese reconocerlo)... pero los dos gurus de Vrinda no eran esos devotos puros... ¿cómo podíamos igualarlos al autoluminoso Srila Prabhupada?... Pero al mismo tiempo Srila Sridhara Maharaj decía en su texto que "hay tres niveles de gurus"; así que para mí, este resquicio ya quedaba resuelto, confirmando que los gurus de Vrinda no eran devotos puros o uttama adhikaris, pero sí podían ser madhyama adhikaris, devotos avanzados o intermedios... Con esta convicción acepté a Atulananda, con la convicción de que él también estaría avanzando en el camino... y que nosotros como sus discípulos le ayudaríamos a avanzar al ofrecerle nuestras reverencias... Ese fue mi sentir... Después de todo, todos los devotos de Srila Prabhupada tenían, en la medida de su práctica y avance individual en el camino de la devoción, el don que su guru, el maravilloso Srila Prabhupada, les había otorgado, la semilla del bhakti que florece en un maravilloso cuerpo espiritual...
Para mí este hecho formal de la iniciación era recibir esa semilla... y si bien, Atulananda se convertiría en mi harinama guru, mi siksa guru seguiría siendo Srila Prabhupada, y ahora, Srila Sridhara Maharaj. Mas, con el transcurrir del tiempo, los devotos se empeñarían en darle más importancia al cuerpo físico presente del siksa guru; o sea que automáticamente, los discípulos de Atulananda, teníamos que aceptar a Paramadvaiti como nuestro siksa guru, y viceversa, pero esto ya me tuvo sin cuidado...
Mas, casi al término de nuestra reunión, Atulananda le dijo a la joven recién iniciada, Mahambrita: “Madre, usted ha caído en la boca del lobo” y lanzó una fuerte carcajada… yo no supe de qué manera tomar sus palabras que pululaban entre la broma y la certeza… mas, sin ponerle más cuidado al asunto, también me uní a la celebración y los tres reímos... prácticamente sin ton ni son...
Mahambrita

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