sábado, 19 de junio de 2021

CASI LISTA PARA MI GRAN VIAJE A INDIA

Mi preparación para mi gran viaje a India ya estaba llegando a su fin... ya podía "defenderme" con el inglés; tenía dinero ahorrado; hacía mis ejercicios de respiración, de concentración y meditación... aunque sentía que me faltaban muchas cosas más; como por ejemplo, tener una rutina de hábitos saludables, de alimentación, de tomar agua, ¿cuánto de agua era recomendable tomar para estar saludable?... opiniones habían muchas... por otro lado, ¿cuál era la verdad en cuanto al dormir? ¿Cuántas horas eran necesarias?... esta búsqueda era muy intuitiva, no lo tenía muy claro... Tauna me había enseñado a meditar o hacer "tratak" con una vela encendida, me inspiró mucha confianza esta práctica porque yo siempre viajaba con un par de velas, la vela para mí, era símbolo de sabiduría y protección... la luz que nos protege de las tinieblas... El ejercicio consistía en mirar la llama de una vela a la altura de los ojos, a treinta centímetros de distancia, mirarla fijamente tanto como se pueda, hasta que los ojos parpadeen o se humedezcan, luego uno cierra los ojos y visualiza un punto rojo o amarillo brillante entre las tinieblas...

- Esa es la energía de la mente concentrada -me dijo Tauna-. Si uno dirige ese punto a un objetivo éste se cumplirá tarde o temprano, dependiendo de su práctica. Hazlo siempre. También te protegerá.
Este punto era el mismo punto rojo del que hablaba Walter Delaney en su Ultra Psicónica. En ese punto rojo se juntaba toda la energía dispersa de la mente, lográndose un alto poder de concentración hasta el punto de cumplir todos sus deseos, tanto materiales como espirituales; pero no se puede abusar de la materia, pues tarde o temprano, eso trae funestas consecuencias. Sin embargo, si nos inclinamos hacia lo espiritual, sus beneficios no tendrán límite, ya que esta energía espiritual es la fuente de todas las energías materiales... y yo aspiraba a un único deseo: encontrar la Verdad Absoluta.
¿Cuál será la fecha más recomendable para partir?, era mi otra pregunta clave... necesitaba una señal del universo... Luego, ¿por dónde era aconsejable partir?... aunque mi rally lo tenía muy claro, iría a París, Grecia, Egipto e India... sólo tenía que comprar un pasaje a París, sea por tren o avión... Estas eran mis deliberaciones, cuando un día, Jorge, mi hermano, me dijo que acababa de llegar un amigo suyo de Moscú y que estaba vendiendo pasajes para Moscú a veinte dólares cada uno... ¡baratísimo!... así estaba el valor del rublo en ese tiempo. Esa fue, para mí, la señal que yo estaba esperando. No podía perderme la oportunidad de conocer la famosa Catedral de San Basilio de Moscú, joya entre joyas de la arquitectura rusa. Además, era una hermosa invitación para conocer el país, la ciudad donde habían estudiado mis hermanos Víctor y Jorge. Conocería la tierra de los famosos escritores rusos: León Tolstóy, Fiódor Dostoyevski, Antón Chéjov y tantos otros, ¡ohh, diosas y dioses!... Pagué los veinte dólares con todo gusto, y quedé estupefacta al enterarme que viajaría en un barco de Estocolmo a Helsinki (capital de Finlandia) y de Helsinki viajaría en tren a Leningrado (el antiguo San Petersburgo) y luego a Moscú. ¡Todo un rally!... Pero, y ¿luego?... seguí marcando mi ruta, de Moscú viajaría en tren a Varsovia, Berlín y París. Sólo tenía que ponerle fecha al boleto comprado.
Una noche soñé con un hermoso pájaro verde, era una paloma brillante. Yo estaba sentada en el suelo, piernas cruzadas, sosteniendo a esta paloma refulgente que se movía inquieta entre mis manos queriendo zafarse para poder volar... pero yo la contenía... Cuando le conté este sueño a Tauna, él me dijo:
- Ya estás lista para viajar, ese pájaro eres tú.
¡Oohh! me emocionó tanto esto que dijo Tauna... que solté una lagrimilla... y le puse fecha a mi ticket de viaje, viajaría con la luna llena del mes marzo, después de mi cumpleaños...

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