martes, 29 de junio de 2021

MIS SERVICIOS INTERNO Y EXTERNO

Mi decisión de quedarme en Perú también se debía, más que nada, a la ventaja de poder estudiar más profundamente el Bhakti Yoga en mi idioma materno, como era ahora mi más caro deseo, y a lo que quería dedicarle la mayor parte de mi tiempo; en India no me iba a ser posible encontrar toda esta literatura en español... De esta manera ya me encontraba psicológicamente lista para "renunciar al mundo", ya que iba a aceptar formalmente, cumplir los cuatro principios regulativos básicos de una sociedad humanizada; y también los tres principios básicos, que a su vez son, el medio y el final del Bhakti Yoga: cantar el maha mantra hare krishna hare krishna, krishna krishna, hare hare, hare rama hare rama, rama rama, hare hare… tomar prasadam y estudiar las sagradas escrituras con la debida comprensión, bajo la guía de personas avanzadas.

Todo se mostraba favorable, la llegada de mi madre fue una gran bendición para mí, pues sin la menor intención de hacerme santa, ella me había iniciado en el camino de la santidad, de las santas, de las monjas, de los padres del desierto... cuando me contaba sus historias en mi época de infancia, y mis preferidas eran Santa Teresa de Ávila y Santa Rosa de Lima... "¡Ay mi monjita!", me dijo mi madre con toda sinceridad y preocupación, "sólo espero que éstos pelados no te exploten"... jajajajajaja... porque mi madre y mis herman@s, al enterarse de mis tendencias se habían enterado también de "cómo funcionaban los hare hare", a mis herman@s no se les iba ni una... ell@s "ya me veían" vendiendo inciensos en los buses y se oponían a ello... esa era la idea generalizada que la gente tenía de los devotos, que sólo eran unos "comerciantes ambulantes"... pero yo tenía muy claro mi objetivo: el estudio, esa era mi inclinación natural.

Dada mi vocación monástica quise tomar los hábitos blancos el mismo instante de mi iniciación. Los devotos no me habían dado mucha información respecto a madres renunciantes, pues hasta ese momento creo que no había ninguna; tal vez una en Colombia, dijeron... Por lo tanto, a falta de sari blanco tuvimos que comprar con mi madre, cinco metros de tela bramante blanca para vestirme conforme me había enseñado mi querida Annapurna, y que en ese momento me ayudaba madre Subhadra, esposa de Udhava.

Creo que los devotos se sorprendieron al verme vestida así ese día en el pequeño templo. No hubo ceremonia de fuego, no fue mucha gente, fue un día de semana, y mi compañera de iniciación fue madre Asritia de dieciocho años. Claro está que mi entrega de corazón era a ese Sri Guru del que hablaba Srila Sridhara Maharaj en su libro Sri Guru y Su Gracia, no fue a Atulananda prabhu, pues yo apenas lo estaba conociendo...

Ofrecí mi renuncia y mi traje blanco -que lo representa- a Srila Prabhupada, pues él era quien me había despertado a la existencia divina... cuando escuché mi nombre, casi no lo entendí... era "demasiado" largo... Udhava me lo explicó después y me identifiqué con aquella maravillosa santa, por su entrega y dedicación, gangamata goswamini, pero más me identifiqué con el nombre de ganga, porque era el nombre de un río y yo amaba a todos los ríos... y le agradecí a Srila Prabhupada por haberme otorgado la semilla del Bhakti Yoga a través de su discípulo, este era el don que tenía el inconmensurable Srila Prabhupada.

No bien me hube iniciado, se fue Atulananda prabhu a Santiago, yo volví a la rutina de mis días y los devotos dejaron de seducirme con aquellas bolitas maravillosas encantadoras... más bien, ahora ellos esperaban de mí que hiciera "algún servicio en el templo"... por mi parte, yo ya tenía claro que eso era un servicio externo, y que tal vez en algún momento tendría que practicarlo para apoyar mi servicio interno. Sin embargo los devotos me presionaban cada vez que podían, pues ahora "siendo monja, con mayor razón", decían, yo tenía que vivir en el templo, lo cual no les faltaba razón; pero para mí prevalecía mi compromiso con mi hermana, aunque al mismo tiempo también iba sintiendo cada vez más los deseos de irme a vivir con los devotos... todo esto fue un proceso gradual.

Primero hice los arreglos para ir al templo todas las tardes después de atender la Isla Bonita de Radharani, para asistir a la ceremonia del goura arati y la clase de la tarde, luego dormir allí en el templo para asistir al día siguiente, al mangala arati y la clase de la mañana; y recién después me regresaba al restaurante de mi hermana.

En ese tiempo había muy pocos residentes en el templo, todos jóvenes, entre amigos y devotos; estaban Kalindi, Mohini, Asritia... Lo que yo no comprendía mucho, era por qué uno de ellos o ellas no era el presidente del templo, ya que los grihastas estaban en sus casas y venían sólo a administrar el restaurante y la boutique... De un momento a otro, Udhava y Pariksit decidieron madrugar y venir al templo todas las mañanas, al mangala arati y a las clases, en las que ellos nos leían el Bhakti Rasambrita Sindhu de Srila Rupa Goswami. Uno de aquellos devotos jóvenes me sorprendió mucho al decirme que yo era la única que tomaba demasiado en serio este proceso... lo que me dejó reflexionando un buen tiempo.



CAYENDO EN LA BOCA DEL LOBO

Por supuesto que Srila Sridhara Maharaj fue el factor decisivo para que yo me inclinara por Vrinda. Iskcon se estaba perdiendo de beber el conocimiento divino que provenían de los labios de loto de Srila Sridhara Maharaj, con nuevos bríos y sentimientos... él decía que la verdad revelada se entrega por cuotas, en la medida de nuestra necesidad y anhelo... Srila Sridhara Maharaj me hizo sentir que Sus Señorías eran el amor mismo, el amor personificado y que al ser nosotros parte de ellos, nosotros también éramos amor... éramos una partícula de ese amor... somos amor... partículas de amor que corren por el río de la vida para llegar a entregarse al mar del amor, de la dicha... al mar que es ese amor inmenso... maravilloso... inconmensurable... hare krishna hare krishna, krishna krishna, hare hare, hare rama hare rama, rama rama, hare hare…

Por fin "los esfuerzos" de los devotos de Arica se vieron compensados, jajajajajajajaj... Cada vez que yo iba a sus clases de la tarde me seducían con esas bolitas maravillosas encantadoras. Ya una vez, con mi hermana, los escuchamos decir a los líderes: "denle más bolitas maravillosas a la madre Gladys, ya falta poco para que caiga", jajajajajajaja... ¡Ay, los devotos!... Yo (era mayor de edad que todos ellos) veía que el plan de los líderes del templo de Arica era que yo tomase iniciación, para que de alguna forma "me dieran servicio"; ellos no consideraban por ningún motivo que yo "ya estaba sirviendo a Sri Guru y a Sus Señorías", cantando el maha mantra hare krishna hare krishna, krishna krishna, hare hare, hare rama hare rama, rama rama, hare hare… honrando el prasadam, y entregando mi mente e inteligencia al estudio de Sus Señorías y sus representantes porque yo quería conocerlos... ésta era la esencia del proceso... había que conocer a Radha y Krishna para meditar en ellos... pero a veces, los devotos me hacían sentir que yo estaba indagando más de la cuenta... por ejemplo, cuando les preguntaba si estaba escrita, en algún lugar, esa autorización de Srila Sridhara Maharaj a Paramadvaiti y a Atulananda para que "fuesen gurus y pudiesen iniciar"... pero ellos me respondían que "mi desconfianza podía ser una grave ofensa"... estribillo que resultó ser el arma mortal para reclutar nuestras mentes.

Dos días después de que conocí a Atulananda prabhu, llegaron de Santiago unos devotos y amigos de Krishna para viajar con Atulananda a un festival de Vrinda en Lima, yo me uní a ellos. En Lima pasamos unos días en el templo de Javier Prado y otros en la finca de Chakra y Mar. Cuando estuvimos en Javier Prado, la joven chilena que venía con nosotros (casi de mi edad), se inició con Atulananda prabhu… Yo lo haría a mi regreso, en Arica… Después que Atulananda inició a esta joven, nos reunimos los tres en la oficina del segundo piso, para resolver algunas dudas que nosotras aún teníamos. Allí, Atulananda prabhu "terminó convenciéndome" de que "ellos habían recibido la instrucción de Srila Sridhara Maharaj para tener discípulos".

Sin embargo, todavía me quedaba un resquicio por resolver... porque luego de haber leído Sri Guru y su gracia de Srila Sridhara Maharaj, estaba muy claro que el Sri Guru al que él se refería, era un devoto puro del más alto calibre, de la talla de Srila Prabhupada (inclusive de él mismo aunque no quisiese reconocerlo)... pero los dos gurus de Vrinda no eran esos devotos puros... ¿cómo podíamos igualarlos al autoluminoso Srila Prabhupada?... Pero al mismo tiempo Srila Sridhara Maharaj decía en su texto que "hay tres niveles de gurus"; así que para mí, este resquicio ya quedaba resuelto, confirmando que los gurus de Vrinda no eran devotos puros o uttama adhikaris, pero sí podían ser madhyama adhikaris, devotos avanzados o intermedios... Con esta convicción acepté a Atulananda, con la convicción de que él también estaría avanzando en el camino... y que nosotros como sus discípulos le ayudaríamos a avanzar al ofrecerle nuestras reverencias... Ese fue mi sentir... Después de todo, todos los devotos de Srila Prabhupada tenían, en la medida de su práctica y avance individual en el camino de la devoción, el don que su guru, el maravilloso Srila Prabhupada, les había otorgado, la semilla del bhakti que florece en un maravilloso cuerpo espiritual...

Para mí este hecho formal de la iniciación era recibir esa semilla... y si bien, Atulananda se convertiría en mi harinama guru, mi siksa guru seguiría siendo Srila Prabhupada, y ahora, Srila Sridhara Maharaj. Mas, con el transcurrir del tiempo, los devotos se empeñarían en darle más importancia al cuerpo físico presente del siksa guru; o sea que automáticamente, los discípulos de Atulananda, teníamos que aceptar a Paramadvaiti como nuestro siksa guru, y viceversa, pero esto ya me tuvo sin cuidado...

Mas, casi al término de nuestra reunión, Atulananda le dijo a la joven recién iniciada, Mahambrita: “Madre, usted ha caído en la boca del lobo” y lanzó una fuerte carcajada… yo no supe de qué manera tomar sus palabras que pululaban entre la broma y la certeza… mas, sin ponerle más cuidado al asunto, también me uní a la celebración y los tres reímos... prácticamente sin ton ni son...

Mahambrita


sábado, 26 de junio de 2021

MI ENROLAMIENTO EN LA MISIÓN VRINDA

Sin embargo, lo que no me dijeron los devotos de ambos grupos fue que la instrucción completa de Srila Prabhupada fue que sus discípulos tomaran refugio en Srila Sridhara Maharaj o en Srila Narayan Goswami Maharaj. Muchos discípulos de Iskcon habían tomado refugio en Srila Narayan Goswami Maharaj, como Srimati Jadurani/Syamarani Dasi, Sajjan Maharaj, Suddhadvaiti Maharaj, entre otros. Y los discípulos líderes de Iskcon decidieron sólo conversar con él, con Srila Narayan Goswami Maharaj. Los devotos de Vrinda tomaron refugio en Srila Sridhara Maharaj, junto con Tripurari Maharaj y Narasingha Maharaj, ambos también discípulos de Srila Prabhupada, quienes crearon sus propias misiones, independientes. En ese momento, Srila Narayan Goswami Maharaj ya brillaba con luz propia.

Y no bien yo había declarado mi profundo deseo de leer los libros de Srila Sridhara Maharaj, cuando Paragati prabhu, encargado del Seva Vrinda de Lima-Perú, llegó al restaurante con su esposa Harinamambrita, iban camino a Santiago de Chile, y me vendió La Ciencia Confidencial del Bhakti Yoga, que era una compilación de los maravillosos libros de Srila Sridhara Maharaj, que había editado el Seva Vrinda de Bogotá... estos textos eran otro sabor, otra modalidad, eran distintos pero al mismo tiempo eran iguales y grandiosos como los de Srila Prabhupada... Allí, en sus libros, Srila Sridhara Maharaj explicaba, por ejemplo, que "la Sucesión Discipular no es una sucesión corporal. En ella, sólo los grandes valientes, incondicionados, en la línea de la Divinidad Suprema misma, se consideran importantes"... también decía que "el guru puede estar aquí, pero también puede estar en otro cuerpo. El mismo maestro puede venir en un cuerpo diferente para inspirarnos"... o "Conciencia de Krishna es algo interno, y aquellos que no pueden ver la verdad interna le darán mucha importancia al aspecto externo"... y esto es lo que yo sentía en los devotos, que le daban más importancia al aspecto externo que al interno, y que en todo momento inculcaban el concepto del guru físico.
Cuando supe que Abhay Charan Maharaj llegaría a Arequipa, hice todos los arreglos para ir a conocerlo. Sus discípulos le habían alquilado una casa a orillas del río Chili y allí me dirigí; confieso que me desanimó rápidamente el que una de sus discípulas se lamentaba por no haber podido complacerle a su guru Abhay Charan Maharaj, llevándole la donación prometida... esto me hacía ver que Srila Sridhara Maharaj tenía razón: "si no pueden ver la verdad interna le darán más importancia al aspecto externo"... Así que "lo descarté", y sólo me quedaba conocer al otro guru de Vrinda... que cuando lo conocí, en Arica, en el restaurante de mi hermana, porque los devotos lo habían llevado a conocer el restaurante, tampoco sentí el misticismo ni el feeling que los devotos esperaban que sintiera, jajajajajaja... pero entre "iniciarme o no iniciarme", tendría que elegir entre Somaka Maharaj y Atulananda prabhu, o en el peor de los casos esperar a regresarme a India.
Fueron días intensos en que yo consultaba con mi corazón y la realidad. En ese momento, yo no podía viajar a India, tenía el compromiso con mi hermana... De viajar, sería a largo plazo... y yo ya quería formalizar mi iniciación. Porque tal como explicaba Srila Prabhupada, sólo me faltaba formalizar este hecho, pues yo ya seguía sus instrucciones y me inclinaba fevorosamente a él; pues él fue quien me había revelado la existencia de la Divinidad Suprema y que ésta era una pareja, la Pareja Divina, Radha y Krishna... y también me había hecho consciente de hacerme vegetariana... Yo estaba siguiendo sus instrucciones de cantar las dieciséis rondas del maha mantra hare krishna hare krishna, krishna krishna, hare hare, hare rama hare rama, rama rama, hare hare… de tomar prashadam y estudiar sus libros, ahora también los de Srila Sridhara Maharaj. Pero tenía que elegir... y empecé a evaluar las ventajas y desventajas de los últimos candidatos que me quedaban.
Las desventajas que se presentaban con Somaka Maharaj era que yo tenía que esperar dos años o más para que me diera iniciación en el Bhakti Yoga; en cambio, Atulananda prabhu me la daba al instante. El que Somaka Maharaj estuviese en Bolivia o Brasil también era otra desventaja para mí, porque yo no podía "verlo o consultarle personalmente" tanto como quisiera; en cambio, Atulananda prabhu estaba en Chile y él venía a Arica cada cierto tiempo o los devotos iban a Santiago. Por último, aquel día que conocí a Atulananda prabhú, le planteé estas dudas mías... y él me respondió que no era bueno ser tan desconfiada o dar juicios precipitados; lo cual era cierto, claro, no era bueno desconfiar tanto, tenía que soltarme... "no creo que nosotros seamos tan malos", dijo, "sólo estamos sirviendo lo mejor posible a Srila Prabhupada". Así fue que esa noche decidí iniciarme con Atulananda prabhu, me animaba su pequeño porte que le hacía ver inofensivo. Por supuesto que me encomendé a todos los santos.. pero por lo visto parece que faltó alguno, porque después vinieron los traspiés que nadie quería ver... y yo ya estaba completamente enrolada... ¡Oh, diosas y dioses!



viernes, 25 de junio de 2021

EL ASHRAM DE SRILA SRIDHARA MAHARAJ

Después del festival, mis días continuaron con su rutina de siempre: atender La Isla Bonita de Radharani, leer los libros de Srila Prabhupada y otros de yoga y psicología que había ido adquiriendo, y mi asociación con los devotos de Iskcon y Vrinda. Los devotos de ambos grupos siempre pasaban por el restaurante de mi hermana... Los devotos de Iskcon nos visitaban cuando iban camino a Santiago de Chile o cuando volvían... y los devotos de Vrinda venían de vez en cuando… pero yo era independiente de ambos.

En una oportunidad llegaron Udhava y Pariksit al restaurante y me encontraron escuchando una ópera (Madame Butterfly de Puccini)... los devotos se incomodaron... me sugirieron que lo más recomendable para mi avance espiritual era que sólo escuchara música devocional y no "música karmi"... De inmediato yo reflexioné que sí, ellos tenían razón, era conveniente que mi mente sólo se enfocara en lo devocional... pero también estaba el otro lado del asunto, que el restaurante era de Edith, y que a ella yo no podía obligarla a que escucháramos allí, sólo música adecuada para mi entrenamiento espiritual... "por eso el templo es el lugar más apropiado para esta preparación", me dije a mí misma... pero yo no podía abandonar a mi hermana e irme a vivir con los devotos, todavía no podíamos pagar a una persona para que me reemplazara y yo pudiera irme a vivir al templo... Sin embargo, Edith no se incomodó de que en el restaurante sólo escucháramos, en adelante, música devocional; a ella también le gustaba esta música y ambas compartimos la maravillosa música de Krishna Visión, Prabhupada Kripa, Jagjit y Chitra Singh y otros que los devotos iban vendiéndonos en casetes... Poco a poco el restaurante fue haciéndose como una expansión de la comunidad de devotos de Srila Prabhupada en general.
En otra ocasión, llegó al restaurante de mi hermana, una amiga de mi querida Rasa Sundari, de Arequipa; aquella bella bhaktina de Iskcon nos compartió, a Edith y a mí, hermosos pasatiempos de la Pareja Divina, y bellas clases llenas de conocimiento divino; Edith estaba encantada con esta nueva amiga que nos compartió también sus recetas de cocina y a mí me enseñó a hacer mi altarcito. Ella instaló en el centro de mi altar a Pancatattwa, al costado izquierdo instaló a Srimati Lakshmi Devi con Sri Nrisimha Deva, y al costado derecho, nuestro venerable Srila Prabhupada... y retiró las fotos de mis lumbreras de occidente (Hesse, Jung, Eliade y Guenón). Mas, en el centro, a los pies del Panchatattwa coloqué mi pirámide del Sortilegio del Destino... Aunque la madre también me dijo que “tarde o temprano” yo tenía que deshacerme de ese “mi objeto de meditación”. Ella me dijo: "ahora, su objeto de meditación es su japa mala, el maha mantra hare krishna hare krishna, krishna krishna, hare hare, hare rama hare rama, rama rama, hare hare… y los pasatiempos de Radha y Krishna"... Y yo sentí que ella lo tenía muy claro, "tiene razón", le dije, "tarde o temprano tendré que despedirme de mi gran pirámide"...
"¡Ay monjita!", me decía mi hermana, "en brazos de quien irás a caer"... a veces me lo decía preocupada y a veces en tono de broma... y nos reíamos... "en brazos de Radha y Krishna", yo le decía... porque para mí así era... eran Radha y Krishna en mi corazón, aunque externamente escuchara que los devotos sólo glorificaban al divino Krishna y a sus respectivos gurus... Siendo que el maha mantra hare krishna hare krishna, krishna krishna, hare hare, hare rama hare rama, rama rama, hare hare… es una invocación y una glorificación a los dos, a la Pareja Divina, a Radha y a Krishna, porque Hare es Radha...
Los devotos de Vrinda “se ufanaban” de estar en lo correcto respecto a su disidencia de Iskcon a la partida de Srila Prabhupada, ellos “habían dado un paso adelante” al refugiarse en Srila Sridhara Maharaj, tal como había sido la instrucción de Srila Prabhupada, ya que ambos eran hermanos espirituales; este era un punto a favor de Vrinda. ¿Cómo era que Iskcon no hubiera seguido una instrucción tan importante?... En Iskcon no se comentaba para nada este hecho, algunos lo negaban. Los devotos de Vrinda me dieron a leer el manuscrito de Paramadvaiti Maharaj, La Búsqueda de la Pureza, donde Paramadvaiti fundamenta su disidencia… fue un documento para mí un poco cansado de leer, pues no conocía nombres, hechos, cuentas… pero las partes que más atrajeron mi atención fueron los textos de Srila Sridhara Maharaj… rápidamente pude reconocer en él el aroma de India… su misticismo… con sus jazmines adornando el cabello de las bellas mujeres que vendían guirnaldas en sus canastas… los yoguis con su ropa color azafrán… el incienso… el seva en los ashrams mientras las mujeres cantaban… y los ladus... de algún modo yo sentía que los discípulos de Srila Prabhupada no estaban entendiendo a Srila Sridhara Maharaj, parecía que hablaban idiomas diferentes… Bueno, tampoco es que yo podía entender todo de una buena vez, pero ese era mi sentir… que ellos no estaban entendiendo lo que Srila Sridhara Maharaj prácticamente les había dicho: "... zapatero a su zapato… El trabajo de los gurus es para los brahmanas a quienes no les interesa los logros mundanos, la administración es para los kshatryas y las finanzas para los comerciantes; éste es el concepto general. Aquellos con temperamento brahmínico se ocupan del conocimiento védico, éste es uno de los síntomas o calificaciones (sabde pare ca nisnatam) de un guru"... Por supuesto que de inmediato me atrajo Srila Sridhara Maharaj y quise leer sus libros. Sri Guru y su Gracia fue el primero que me prestaron los devotos y lo tuve de cabecera durante mucho tiempo, pues había que estudiarlo cuidadosamente.

CONOCIENDO LOS GURUS DE ISKCON Y VRINDA

- "¿Y Radha?" -me pregunté a mí misma-. ¿Y dónde queda Radha? -le pregunté al devoto, y él un poco sorprendido por mi pregunta, me respondió: - Esas infinitas almas que pueblan el universo son Radha. - ¿Radha? -exclamé- ¿Nosotros "somos" Radha? -volví a preguntarle. - Somos parte de Radha -dijo y calló... Y yo sentí que esa era la verdad de todo, que éramos parte de Radha; ésta era una increíble revelación... somos parte de Radha, la Diosa Suprema, y Krishna es el único varón, el Dios Supremo. Y "Radha es la morada de Krishna", había dicho Srila Prabhupada, "Radha es Vrindavana"... era tan hermoso sentir esto... y aún lo es... inconcebiblemente...

Sin Radha, Krishna no puede vivir; y sin Krishna, Radha no puede vivir... Radha y Krishna son uno y lo mismo, son la Divinidad Suprema, la Pareja Divina, el Amor Divino, son almas gemelas; por lo tanto, ninguno es subordinado al otro; y si lo son, ambos son subordinados el uno del otro. Sin embargo, los devotos de ambos grupos aún se empeñaban (y se empeñan) en mostrar sólo a Krishna como el Dios Supremo y a Radha como su subordinada... una visión que no corresponde a las enseñanzas de nuestro Srila Prabhupada.
En medio del festival yo intenté acercarme a los gurus para hacerles preguntas, pero no era nada fácil... había que agendar cita con sus sirvientes personales; y las citas, prácticamente estaban copadas, y eran por grupos; o sea, imposible hablar con ellos en privado. Daruka y otros discípulos de Somaka M, consiguieron un "darshan" con él; asistimos todos los que vinimos de Arequipa... y teníamos el tiempo limitado... Los devotos saludaron a maharaj y algunos le hicieron preguntas... Por mi parte, por fin me animé a hablar en público, Daruka me presentó a su guru, y yo le dije a Somaka Maharaj que recién había conocido a los devotos, "¿algún consejo en especial para mí?", le pregunté y él me respondió sonriente: "Canta el maha mantra hare krishna, dieciséis rondas y sé feliz"... y los devotos exclamaron: "¡Jay!"... y yo me sentí contenta... "Él está bien situado", me dije para mis adentros, me ha dado la misma instrucción que le dio su guru, el autoluminoso Srila Prabhupada... Y más adelante le dije a Daruka que me había gustado su guru, esto era cierto, me inspiraba confianza puesto que era guru de Daruka; aunque no había sentido por él aquella atracción que sentí cuando vi la foto de Srila Prabhupada, ese feeling... pero maharaj me había gustado. También conocí de cerca a Jayapataka Maharaj y a otros gurus que fueron entrevistados en el templo... pero me quedé con el mismo sabor de... "me gusta Somaka Maharaj".
También en medio del festival me acordé que los devotos de Arica me habían pedido, encarecida e insistentemente, que por favor, ya que iba al festival de Iskcon en Lima, fuera a conocer a uno de los gurus de Vrinda, Paramadvaiti Maharaj, que estaría en el restaurante Govinda's de la Avenida Javier Prado de Lima. Apenas encontré el momento oportuno, dejé a mi sobrina al cuidado de mi querida Rasa y Daruka y me fui en bus a Javier Prado cantando mi mantra hare krishna hare krishna, krishna krishna, hare hare, hare rama hare rama, rama rama, hare hare…
Me recibió madre Jayavati, yo le puse al tanto de mi asociación con los devotos de Arica y que yo había ido a conocer a Paramadvaiti Maharaj, más que nada sólo quería saludarlo porque yo no contaba con mucho tiempo. Lo que me gustó de este grupo fue que maharaj me atendería de inmediato, aquí no había filas. Jayavati me invitó a pasar a la oficina del segundo piso donde estaba Paramadvaiti Maharaj, sentado detrás de un escritorio revisando unos papeles y conversando al mismo tiempo, con unos pocos asistentes que allí había, sobre "el sankirtan" y la venta de sus libros. Vrinda había editado sus propios libros, entre ellos su Bhagavad-gita de bolsillo. Tampoco con Paramadvaiti M sentí ese feeling que se espera que haya entre discípulo y guru; de entrada, no me gustó la desviación de su ojo, no me inspiró confianza... pero tampoco quise darle importancia a la sensación que me causaba ese hecho físico... También a él le puse al tanto de mi asociación con los devotos de Arica y él me dijo que con Udhava y Pariksit yo estaba "en buenas manos". Luego, a falta de otro comentario me dispuse a retirarme, no sin antes preguntarle: "¿Cómo puedo reconocer a un devoto puro?", y él sólo me ordenó, prácticamente: "Lee La India Misteriosa, allí vas a encontrar las respuestas a tus preguntas. Abajo en el restaurante venden el libro". En el restaurante Jayavati me vendió La India Misteriosa y Los Secretos de un Yogui... y yo me regresé a Chosica en un bus, cantando mi maha mantra hare krishna hare krishna, krishna krishna, hare hare, hare rama hare rama, rama rama, hare hare… reflexionando que no había encontrado en ninguno de los gurus que yo había visto hasta ese momento, el misticismo de los gurus y yoguis que yo había visto en India. Aunque seguía gustándome Somaka Maharaj, yo tenía presente que aún me faltaba conocer al guru de Rasa y al otro guru de Vrinda.



CONOCIENDO ISKCON Y VRINDA

Sri Sri Radha-Krishna lo decía en su Bhagavad-gita 7.14: "Esta energía divina Mía, Maya, conformada por las tres gunas, es insuperable. Sólo aquellos que se refugian en Mí pueden cruzarla fácilmente". ¿Y cómo?... Srila Prabhupada dijo: "rindiéndonos a Radha y Krishna... cantando su maha mantra hare krishna hare krishna, krishna krishna, hare hare, hare rama hare rama, rama rama, hare hare (porque hare es Radha)... para llegar a amarlos y nos lleven a casa, a nuestro hogar, dulce hogar"... Srila Prabhupada decía que los santos nombres de Radha y Krishna son el barco y Sri Guru nuestro capitán... y nosotros éramos los sirvientes de Sri Guru y de la Pareja Divina... Srila Prabhupada decía que su guru Srila Bhaktisiddhanta Saraswati Thakur era nuestro guru, de él y nuestro; Srila Bhaktisiddhanta era el capitán, pero Srila Prabhupada también, porque lo representaba perfectamente. No teníamos que luchar contra la energía ilusoria, Maya, la diosa de la ilusión... eso era imposible ("insuperable"), por eso Srila Prabhupada había dicho: "sólo agreguen el maha mantra hare krishna a su vida, nada más". Entonces se viviría en armonía con esa energía ilusoria que se iría transformando gradualmente en la energía divina de la diosa Yogamaya... Maya transformándose en Yogamaya...

En aquel tiempo yo podría decir que Iskcon le daba igual importancia al canto del maha mantra hare krishna hare krishna, krishna krishna, hare hare, hare rama hare rama, rama rama, hare hare… como al servicio físico (no necesariamente mental), yo aún podía percibir allí el aroma penetrante de Srila Prabhupada, en aquella asociación con sus devotos de Iskcon; más, con sus devotos de Vrinda, no sucedía así, aquí se le daba más importancia al servicio físico (no mental) que al canto del maha mantra hare krishna hare krishna, krishna krishna, hare hare, hare rama hare rama, rama rama, hare hare…
De esta manera yo iba evaluando a ambos grupos, los cuestionaba. Me agradaba mucho el que los devotos de Iskcon no fueran tan insistentes conmigo para que yo tomara iniciación rápidamente; sin embargo, los devotos de Vrinda me asediaban todo el tiempo... "quieren atraparte", me decía mi hermana Edith, jajajajajajaja, ella era y es siempre tan ocurrente, nos reíamos duro... yo le decía, "¡never!", jajajajajajaja... y seguíamos riendo... Yo iba comparando ambos grupos y ambos tenían sus ventajas y desventajas...
Lo primero que fui observando en esta primera etapa fue, que efectivamente, se trataba de una “reforma”… sobre todo en la estricta disciplina de Iskcon en cuanto a la práctica de su sadhana y a las relaciones entre madres y devotos, que aquí en la reforma se sentían ambas “más relajadas”… Por mi parte, luego de haber recorrido muchos lugares, haber tenido muchas experiencias y haber descubierto mi vocación monástica, yo me inclinaba por aquella estricta disciplina de los devotos de Iskcon y practicaba mi sadhana conforme a ellos, con mucha seriedad; pero también me inclinaba por aquella asociación relajada entre madres y devotos de Vrinda.
Luego, fui conociendo a los gurus de ambas misiones a través de las fotografías que sus devotos me mostraban junto con sus "cualidades divinas"... Me encontraba exactamente en el mercado de los gurus... Lo que no me gustaba de ambos grupos es que ambos consideraban a sus gurus: "devotos puros o autorrealizados"; siendo que Sri Sri Radha-Krishna en su Bhagavad-gita 7.3 nos dice: "Entre muchos miles de hombres, puede que uno luche por la perfección; y entre aquellos que alcanzan la perfección, puede que uno Me conozca de verdad". Sin embargo, los devotos aseguraban que sus gurus eran devotos puros, autorrealizados, o sea que "conocían a Radha y Krishna de verdad"... y yo les cuestionaba: "¿cómo era posible que de repente habían aparecido trece devotos puros, contradiciendo el verso de Sri Sri Radha-Krishna?"... pero los devotos me decían que por "mis impurezas yo no podía ver la pureza de sus gurus"... Mas, yo sabía y sentía que me encontraba ante malos comerciantes que querían darme gato por liebre... Así que yo iría con mucho cuidado, por último, no tenía prisa; primero los conocería a todos y luego decidiría; si no, me volvería a India...
Creo que fue para Janmastami o Radhastami del noventa y cuatro, que los devotos de Iskcon hicieron un gran festival (de casi una semana) en El Templo del Entendimiento en Chosica; mi sobrina Vanessa se animó a viajar conmigo a ese festival. Nos fuimos encantadas de la vida de Arica a Arequipa para irnos a Lima con Rasa, Daruka, sus dos hermosos hijos pequeños Devarsi y Narada, y muchas madres y devotos, quienes habían contratado un bus que iba lleno... Fue un hermoso festival, lleno de diversas presentaciones en un vistoso escenario... se presentaron varios cantantes, entre ellos el popular Vaiyasaki; también hubo teatro; luego, hablaron por un momento cada uno de los siete u ocho gurus que habían llegado para el festival, entre ellos Jayapataka Maharaj y Somaka Maharaj, los que más recuerdo (creo que Jayapataka M por ser uno de los más populares, y Somaka M porque era el guru de Daruka), también recuerdo que Abhay Charan Maharaj, guru de Rasa, no estuvo presente en ese festival. Había también, en algunos lugares puntuales, algunos stands de ropa y accesorios de la India, bocadillos y bebidas al paso; y en el templo había bhajans y entrevistas.

Mi querida Rasa Sundari se turnaba con Daruka para prestar servicio y cuidar a sus niños. Mi sobrina y yo deambulábamos y conversábamos con los devotos por todo lado; nos compramos kuntis, ella se compró su japa mala, yo me compré los tres primeros tomos del Srimad Bhagavatam... De pronto vi nuevamente a aquel jardinero que había visto el primer día que llegué al templo... no sé porque yo tenía esa extraña inclinación de querer saludarlo y conversar con él... así que de nuevo decidí acercarme a él; pero de nuevo, esta vez por mi sobrina, desvié mi atención hacia unos pocillos y vasos de acero que terminamos comprando... y al mismo tiempo, escondiéndonos de la madre Radha que era la líder de las madres, y andaba detrás nuestro para llevarnos a la cocina a prestar servicio. Fue el segundo día del festival que ya no pudimos huir más de madre Radha (además, teníamos a mi querida Rasa Sundari de por medio), y terminamos en la cocina desenvainando alverjas y pelando papas, junto a un devoto francés que lideraba a este grupo de ayudantes de cocina... él nos enseñaba cómo pelar papas mientras iba contándonos hermosos pasatiempos de la Pareja Divina y explicando las hermosas enseñanzas de Srila Prabhupada... Aprendimos muchas cosas... la revelación más importante que él nos compartió en ese momento fue que el alma era de naturaleza femenina... y que los infinitos universos estaban poblados de infinitas almas "femeninas", y que Krishna era el único varón...


Radha, Krishna y las gopis en su pasatiempo del bote


martes, 22 de junio de 2021

NUESTRO RESTAURANTE VEGETARIANO

Aún recuerdo aquel bello encuentro con mis hermanas, Mery y Edith; y con mis sobrinas, Vane y Kissy, hijas de ambas respectivamente; después de casi cinco años de separación… las cuatro estaban viviendo juntas en una hermosa casa de un solo piso en la calle Juan Noé… Había sido nuestra primera separación larga; aunque en el mismo Perú ya estábamos separadas porque ellas vivían con sus familias; y yo sería una de las últimas en salir de la casa materna, prácticamente en busca de mi propia familia y de mi autorrealización; pero yo necesitaría escribir otro libro para detallar exclusivamente mi vida con mi querida familia: mi madre, mis herman@s, sobrin@s, prim@s, tí@s, etc... porque ahora, estoy resaltando exclusivamente mi viaje espiritual hacia el encuentro de mí misma, de mi Divinidad Suprema y de aquella comunidad tan soñada y anhelada… que nada tenía que ver con este sistema creado por el hombre, “sólo por el hombre y para el hombre”, sin tomar en cuenta a la mujer; estos eran los verdaderos hechos que había que tenerlos siempre presente porque allí radicaba el error principal, “el pecado original”, creerse –el hombre-superior a la mujer y el centro del universo; esta visión androcéntrica del hombre es una visión completamente anormal, ilusoria, provocada por el embrujo de una poderosísima diosa, la diosa Maya, diosa de la ilusión… quien satisface todos nuestros deseos para mantenernos confinados y cautivos en la eterna rueda del samsara, de la muerte y nacimiento repetidos… y nuestra misión en la vida es justamente despertar de esa ilusión… salir de esa rueda que a su vez es un laberinto, salir de ese embrujo... de su hechizo, para “llegar a ser” en nuestro estado original de almas puras; orando a la diosa Maya o a nuestra Divinidad Suprema para que nos liberen y nos ayuden a volver a casa, al hogar, al dulce hogar eterno y bienaventurado… En India adoran a la diosa Maya como a la diosa Kali, la destructora... junto a su esposo Shiva, el destructor...

Conversé con mis hermanas respecto al giro del restaurante… mi hermana menor lo entendió rápidamente, había estado lista para comprenderlo; pues por salud, su médico le había recomendado dejar de comer carne… sólo faltó que le dijera, “hazte vegetariana”… me contaba ella; sin embargo, mi hermana mayor no lo aceptó, dijo que se retiraba del proyecto y retiró su capital; así que yo le había ocasionado un grave problema a Edith porque ella se quedó sin ese capital; y el restaurante era para ella, pues estaba pidiendo la residencia en Chile, y una de las formas era la inversión de un capital. Sinceramente, por mi hermana no dudé ni un minuto en sacrificar mi regreso a India y le daría todo el capital que yo tenía para que abriera su restaurante vegetariano, y yo la ayudaría…

Así fue que cancelé estos dos proyectos míos, estudiar en la escuela de Bellas Artes de Lima y ahora mi viaje a India… No lo pensamos más y nos pusimos manos a la obra con Edith; alquilamos un pequeño local en la calle Lastarria y lo adaptamos a un cálido restaurante, Edith se haría cargo de la cocina y yo de la limpieza. Le pusimos el nombre de “La Isla Bonita” en honor a nuestra discoteca preferida en Estocolmo, “La Isla Bonita”, donde se escuchaba regularmente esta canción de Madonna que estaba muy de moda y que me traía tantos bellos recuerdos de mi querido Estocolmo, cuando íbamos con Tina, Eva y Caroline a bailar allí…

Luego, Edith alquiló un pequeño departamento cerca del restaurante, y la Isla Bonita fue mi apartamento de noche… yo dormía en la zona del mesón de atención, allí en el suelo tendía mi sleeping sobre un cartón para dormir en las noches, y en la pequeña despensa tenía mi altarcito, mis libros y mi ropa… Y mientras esperábamos la licencia del restaurante, nos fuimos con Edith a Arequipa para que Rasa Sundari nos enseñase a cocinar comida vegetariana… yo aprendí sobre todo las preparaciones básicas como el ghee, yogurt, queso casero, gluten, etc…

Cuando Rasa Sundari se enteró del nombre que le habíamos puesto al restaurante lo lamentó mucho, pues lo ideal hubiera sido que lleve un nombre más apropiado al nuevo estilo de vida que estábamos incursionando, porque Edith también se fue integrando poco a poco a este nuevo despertar, aunque no de manera muy activa; así que no nos quedaba más que “arreglar” el nombre oficial del restaurante con el nuevo nombre que le pusimos “La isla bonita de Radharani”… El restaurante nos quedó bello, era pequeño pero funcionaba a las mil maravillas y yo lo mantenía impecable, con olor a inciensos y flores que adornaban el mesón, las mesas… y en festivales yo les hacía bellas guirnaldas a sus Señorías, con aguja e hilo porque había olvidado la forma en que me enseñó Anapurna, de hacerlas con los dedos. También decoré la pared principal con postales de mis viajes y otros afiches y cuadros devocionales. En la cocina teníamos un hermoso cuadro mediano de Srila Prabhupada cocinando.


Así empezaron mis viajes de Arequipa a Arica y de Arica a Arequipa, pues tenía que salir cada cierto tiempo… entonces me desplazaba del restaurante de mi querida hermana al hotel de mi querida Betty en Arequipa, y luego al restaurante Govinda de mis queridos Rasa y Daruka, quienes seguían entrenándome y compartiendo conmigo el néctar de sus hallazgos y despertares… y también me iban presentando a otras madres y devotos. De pronto, Rasa, se mostró un poco preocupada porque en Arica yo no tenía asociación con devotos; a pesar que yo le explicaba que no me hacía falta, pues todo mi tiempo lo dedicaba a la atención del restaurante y a mis lecturas y estudio de los libros de Srila Prabhupada, tomando notas y armando mi gran puzle.

Mas, Rasa me pidió que en Arica yo buscara a una amiga suya, una madre que había estado en Iskcon pero que ahora estaba en la “reforma” o “Vrinda”, para que yo asistiera a sus fiestas de domingo, y posiblemente aquella madre también podría compartirnos algunas recetas para nuestro restaurante… Así conocimos con Edith a madre Kalindi y a su hermana Mohini, quienes en ese momento vivían en el templo-restaurante Govinda's, en el pasaje Bolognesi, pleno centro de Arica.

Por mi parte empecé a asistir regularmente a las clases de los sábados, y con mi hermana y mis sobrinas empezamos a asistir a las fiestas de domingo, las cuales eran muy concurridas. Las clases las daban los dos líderes grihastas, Udhava y Pariksit; mientras que sus esposas, otros grihastas, devotos externos y los pocos residentes del templo se ocupaban en preparar el prasadam y cuidar al gran grupo de niños.

En sus clases los devotos resaltaban en todo momento que teníamos que luchar contra “maya, la energía ilusoria”, luchar contra el mundo material, materialista, contra nuestras tendencias mundanas "para llegar a amar a Dios, Krishna". Para mí, luchar contra “maya, la energía ilusoria”, era luchar contra la misma diosa Maya, ¿cómo podíamos luchar contra una diosa?... "creo que los devotos están locos", me dije para mis adentros… "porque nuestra lucha no es directamente contra esa poderosa diosa Maya, la energía ilusoria, sino contra el sistema patriarcal de esta sociedad que nos está causando mucho daño"; pero en realidad, tampoco se trataba de una lucha sino de equilibrar y armonizar nuestros opuestos, masculino y femenino… sol y luna… la boda alquímica que es de igual a igual… esta era la totalidad de la psiquis… la unidad de nuestra mente… que era el tao… el Brahman… pero los devotos lo veían como una encarnizada lucha… siendo que Srila Prabhupada decía en todo momento que lo único que teníamos que hacer era cantar el maha mantra hare krishna hare krishna, krishna krishna, hare hare, hare rama hare rama, rama rama, hare hare… realmente, este principio era la base de la sociedad ideal... incluso por encima de los cuatro principios regulativos, sólo cantando el maha mantra hare krishna hare krishna, krishna krishna, hare hare, hare rama hare rama, rama rama, hare hare… uno se purificaría para servir, amar y sentir a sus Señorías Radha y Krishna, en nuestro universo espiritual interno, Sri Vrindavan dham.



EL MAHA MANTRA HARE KRISHNA

Al igual que en mi Bhagavad-gita, al final de Un gusto Superior se mostraba la dirección de los devotos en Arequipa, en la calle Perú, en pleno centro. Me dirigí llorando por la calle Mercaderes hacia la calle Perú... con esa extraña sensación de querer gritarle al público haciéndole conocer mi gran hallazgo... Al igual que mi Bhagavad-gita me había revelado la existencia de la Divinidad Suprema... y que ésta era una pareja, la Pareja Divina Radha y Krishna; este libro de mi querida Betty, me había había revelado que nuestro estilo de vida original era "ser vegetarianos", que lo humano era no comer carne, no matar animales para comerlos, recién lo estaba comprendido, ¡oh diosas y dioses!, ¡qué cubierta había estado!... ¡Qué cubierta!... tantos años me había tomado comprender esto; ya desde ese tiempo en que mi querida amiga la Maga me explicaba por qué ella era vegetariana; ella me decía que "si no respetamos la vida de nuestros hermanos menores, nos volveremos crueles, porque la matanza de animales es un acto de crueldad"; luego, ni siquiera Deepak, ni Tauna, ni Annapurna pudieron hacerme comprender esto... Fue Srila Prabhupada quien me despertó a través de sus libros...

Los sabios de occidente: Hesse, Jung, Eliade, Guénon, fueron los que en me llevaron a India, y en India, de todos los que vi y escuché (gracias a Annapurna) me atrajo siempre Srila Prabhupada aun sin conocerlo ni haber leído nada de él; y finalmente, él fue quien me despertó... ¡Jay Srila Prabhupada!, mi venerado maestro, mi padre, mi abuelo, mi bisabuelo, mi tatarabuelo... gracias... gracias... reverencias a tus divinos pies de loto... Por supuesto que después vinieron otros despertares también otorgados por Srila Prabhupada; y luego otros otorgados por otros grandes maestros como Srila Srdhara Maharaj, Srila Puri Maharaj, Srila Narayan Maharaj, Srimati J/S Dasi...


¡Jay Srila Prabhupada!

Cuando doblé a la izquierda de la calle Perú, me recibió un aroma inolvidable... el Nag Champa que Annapurna solía poner en su altarcito... y simplemente lo seguí hasta que llegué al restaurante vegetariano Govinda, donde entré totalmente conmocionada, confundida, llorando... sorprendida por mi gran despertar... Un devoto vestido de yoguipan y kurta blancos, casi de mi edad, me atendió de inmediato ofreciéndome una silla y esperó que me calmara... yo no podía hablar, seguía llorando, me trajo un vaso de agua; luego, cuando pude hablar, él se acercó a mí, se sentó en una silla y yo le conté la increíble experiencia que acababa de vivir... él me escuchó con atención; incluso cuando alguien entró al restaurante, fue su esposa quien atendió al cliente para dejarnos a Daruka y a mí en una mesa conversando... Daruka me dijo que eso que yo había vivido era sólo el comienzo de un conocimiento superior y divino... y que nosotros éramos muy afortunados en reconocer que todas las bases y fundamentos de esta sociedad occidental eran erróneos... este fue otro shock para mí porque por fin había encontrado a alguien que pensaba y sentía como yo... que el sistema de esta sociedad occidental era insensato e insano, por eso yo no había querido ni quería vivir en él, por eso yo había huido de él y había viajado a India en busca de un nuevo estilo de vida... y ése, era éste mismo que Srila Prabhupada nos estaba ofreciendo... un estilo de vida que al mismo tiempo estaba muriendo en India; pero que sin embargo, mucha gente también estaba luchando por mantenerlo y mostrarle al mundo que ese estilo de vida era el antídoto para terminar con este suicidio o autodestrucción al que nos había llevado el cultivo de la codicia, de la lujuria, del egoísmo, la competencia, la explotación, la crueldad... del mundo patriarcal... Aunque Daruka señalaba lo erróneo de esta cultura occidental como una característica de la era de Kali... yo no dejaba de ver en ningún momento que ese error se debía al cultivo de una mente patriarcal cuyo cenit era la misoginia, el ateísmo, el racismo, la falta de principios morales y éticos, etc.

Entonces fue un alivio para mí saber que yo no estaba loca ni sola, que sí existía la comunidad que yo estaba buscando, lejos de este sistema, y ésta era la comunidad de los devotos hare krishna... Daruka fue citándome varios textos y mostrándome los libros que tenía en el escaparate... Me decía que una sociedad vegetariana crece en principios divinos, por lo tanto, lleva al ser humano a divinizarse; porque, ¿cómo puede divinizarse un hombre que mata y come animales?... si para ser divinos tenemos que despojarnos de todo lo animal que hay en nosotros... y comer animales no hace más que animalizarnos...

Mucho tiempo estuvimos conversando con Daruka; luego me presentó a su esposa Rasa Sundari quien estaba vestida de sari... en verdad, me sentí en un pedacito de la India, me sentí más calmada... y feliz. Compré un par de libros pequeños de Srila Prabhupada y me fui al hotel... me sentía transformada... En el snack de Betty les conté a ella y a Bertha la experiencia que acababa de vivir y mi encuentro con los devotos... les conté de Rasa y Daruka y de sus enseñanzas, las enseñanzas de Srila Prabhupada que empezaban con la práctica de los cuatro principios regulativos y el canto del maha mantra hare krishna hare krishna, krishna krishna, hare hare, hare rama hare rama, rama rama, hare hare… como base de una sociedad ideal. Por fin había llegado a mi oasis, a mi comunidad... entonces, decidí no viajar todavía a Arica porque quería seguir bebiendo el nuevo néctar que ellos me estaban ofreciendo...

Ese mismo día me hice vegetariana, "de golpe"; y también de golpe, terminé con mis viejas fuentes de placer sensual... las fiestas, mis jaranas, el alcohol, el cigarro diario, el cannabis de vez en cuando... Y por una semana o más yo regresé a mi querido oasis donde Rasa y Daruka me prestaban sus libros, oasis que ellos consideraban una expansión del bello Templo del Entendimiento del Chosica. Yo había llegado a la Sociedad Internacional para la Conciencia de Krishna, Iskcon... y Rasa y Daruka eran para mí la representación genuina de las enseñanzas de Srila Prabhupada... Mas, al conocer ellos de mi próximo viaje a Arica para visitar a mis hermanas, quienes estaban buscando un local para abrir un restaurante o una pollería en Arica; Rasa Sundari me hizo ver que yo también estaba llamada a difundir este nuevo conocimiento y estilo de vida; por tanto, nada sería más bello que mis hermanas también comprendiesen la importancia del vegetarianismo y que su restaurante fuese vegetariano. Con esta convicción viajé a Arica, no sin antes haber comprado mi japa mala en la que Rasa Sundari me enseñaría a cantar mi maha mantra hare krishna hare krishna, krishna krishna, hare hare, hare rama hare rama, rama rama, hare hare… ¡Jay Rasa Sundari devi dasi! ¡Jay Daruka Das!, mis reverencias e infinito amor y agradecimiento a sus divinos pies de loto.

MI COMPRENSIÓN DEL VEGETARIANISMO

Dije “deseos pervertidos”, porque cuando los devotos me pusieron el ejemplo de que ni Brahma podía quedarse a solas con su hija… no se me vino otro pensamiento a la mente… ¿cómo era posible que una mujer no pudiese quedarse a solas ni con su propio padre?... Pero los devotos citaron las escrituras y se dieron el gusto de leerme un verso del Srimad Bhagavatam (3.12.28), en el que efectivamente se decía que Brahma había sido víctima de la atracción sexual por su hija... pero también se señalaba claramente que dicha caída de Brahma se había debido a su propia mente “anormal e inmoral” (porque aún no había escuchado El Srimad Bhagavatam), y no debido a su hija. Dando a entender que la lectura y comprensión del Srimad Bhagavatm purifica la mente, la ilumina, la libera, la diviniza o espiritualiza. Así que las interpretaciones que culpaban a la mujer de estas caídas del hombre no eran más que interpretaciones misóginas, y la misoginia es una anomalía de la mente. Lamentablemente, sobre este absurdo complejo de superioridad del hombre sobre la mujer, está fundada esta sociedad codiciosa que quiere exprimirnos a todos hasta nuestro último aliento. Si bien es verdad que las mujeres están luchando por todos los frentes para revertir esta situación, el mismo Srimad Bhagavatam nos dice que su lectura y comprensión se nos presenta como una de las opciones, si no es la única y mejor; de lo contrario, tal degradación de la mente patriarcal irá de mal en peor, porque es Kali yuga, la era de la degradación del hombre.

Así se me fueron dando los retos para entender las enseñanzas de Srila Prabhupada... Ya Annapurna me había explicado en Puttaparthi... que “nada es verdadero o falso, que todo depende del color del cristal con que se mire”... ya que en India había muchas escuelas filosóficas debido a la diversidad de la naturaleza humana (dvaita, advaita, mamamsakas, vaisesikas, mayavadis, svabhavas, etc.); por tanto, todas eran respetables, no había duda de que la Divinidad Suprema quería ser adorada de infinitas formas. Así que en adelante, ese sería el lente por el cual yo miraría todo lo que escucharía de los devotos, pasándolo por el tamiz de mis propias deliberaciones... aceptando como cierto mis propios sentimientos y pensamientos... después de todo, yo me sentía “la arquitecta de mi propio destino y la constructora de mi propio templo interior”... nadie podía hacerlo por mí... y mi guía era mi intuición y mi razón, siendo la primera de mayor valor.
Las jóvenes y yo nos levantábamos temprano para la primera ceremonia de la mañana y la clase, luego nos entregábamos a nuestros servicios diarios; a mí me tocó la limpieza de los baños, de las habitaciones, del templo y de todo lo que las madres me señalasen… Lo que me hacía recordar mi trabajo de limpiar casas en Estocolmo… aquellas casas que de por sí eran pulcras… y yo las limpiaba en esta mi última temporada siguiendo las indicaciones de Annapurna... "mientras limpias, medita que limpias tu mente, porque eso es lo que está ocurriendo cuando eres consciente de ello… acuérdate que tal como es afuera es adentro… al limpiar afuera estás limpiando adentro".

También me animaba el entusiasmo de las madres para realizar todas sus actividades del día... entre las cuales estaba la de “predicarme” este nuevo estilo vida que incluía el vegetarianismo y una rutina diaria; en la que para mí, había muchas restricciones y llamadas de atención... por ejemplo, no podía entrar a la habitación de las madres iniciadas fuera de las hora indicadas y menos a la cocina y al altar; incluso no podía marcar mi Bhagavad-gita con lapicero pues lo consideraban una "grave ofensa”... a veces me hacían recordar las restricciones que había en el ashram de Sathya Sai Baba, “para matar el ego”...

La fiesta del domingo fue inolvidable, vino mucha gente y yo no me cansaba de apreciar aquellas exquisiteces que nos compartían los devotos… Cumplida la semana les solicité a los devotos que me dejaran quedarme por una semana más y así lo hicimos; luego dijeron que después de esa semana me derivarían a uno de los centros de Lima para que yo empiece a vender inciensos y libros, lo cual me dejó muy pensativa... Porque luego de haber encontrado este ashram de Srila Prabupada, sentí la imperiosa necesidad de volver cuanto antes a India para conocer su ashram original en Vrindavan, la tierra natal de Radha y Krishna; menos mal tenía el dinero suficiente para ello. Yo no llegué a comunicarles a los devotos estas perspectivas mías, ni menos que yo había estado en India, porque ellos estaban más interesados en entrenarme que en escucharme... y este sería un leitmotiv a lo largo de mi estanza con los devotos... “que mi vida pasada carecía totalmente de valor y que yo haría muy bien en olvidarla”... siendo que para mí era todo lo contrario, por lo que me convino en adelante mantenerme en reserva.

Los resultados de mis exámenes en la escuela de Bella Artes fueron favorables, aunque fui aprobada en ambos exámenes (el de conocimiento y dibujo), yo ingresé en el grupo de ampliación de vacantes; y para sorpresa mía, pude conversar con uno de los jurados calificativos, quien me dijo que la nota aprobatoria de mi Discóbolo se había debido más a mi creatividad de dibujar a aquella “pareja de hindúes”; por lo que me encontraba ante la tentación de quedarme a cumplir mi sueño de estudiar en la escuela de Bellas Artes; sin embargo, cada vez era más fuerte mi deseo de volver a India y encontrarme con mi querida Annapurna; pero antes viajaría a Arica, a Chile, a visitar a mis hermanas, y de paso, en Arequipa visitaría a mi prima Bertha y a sus hijos... Antes de este viaje tuvimos que despedir con Silvia a mi madre que se regresaba a Estocolmo.
Volver a Arequipa después de casi cinco años fue una maravillosa experiencia… Aunque mi llegada a Lima fue un cambio brusco, tuve que armarme de mucho valor para continuar con el camino que había elegido… el cambio brusco se debió al enrejamiento en que encontraba todas sus edificaciones, haciéndolas ver como verdaderas cárceles y yo recién tomaba cuenta de ello… porque en Estocolmo no se veía ni una sola reja en sus puertas ni ventanas… con decir que era muy común ver las bicicletas y juguetes de los niños en los jardines de las casas, sin el menor temor de que fuesen robados… En Arequipa, decía… llegué al hotel de mi prima Bertha en la avenida Quiroz… prácticamente en pleno centro. Nuestro encuentro fue muy caluroso, especialmente con mi sobrina Betty con quien más compartía mis inquietudes… Ella también había viajado mucho por el Perú y el extranjero; así que compartimos nuestras noches contándonos de nuestros viajes… ella me contaba del misterioso Hong Kong y de su "affair" con su querido Koon Hun de Kowloon, cuando yo le contaba de la mística India… y finalmente de los devotos… a quienes ella también los conocía y les había comprado un pequeño libro de cocina vegetariana: “Un Gusto Superior”, ya que en ese momento ella tenía un pequeño snack de comida rápida en el primer piso, a la entrada del hotel.

En cuanto leí este libro a la luz del día, sentada en una banca de la plaza de armas… sufrí otro indecible shock, sí, fue otro despertar, otro abrir de la conciencia, otro abrir del tercer ojo, pero esta vez fue muy doloroso… porque pude percibir efectivamente cómo era la matanza de los animales en el camal… escuché fuerte y claramente en mis sienes los gritos y alaridos espeluznantes de los animales en el matadero… y se me desgarró el corazón… “¡Ohh, qué crueldad la nuestra!”, exclamé entre sollozos… “¡Qué crueldad la nuestra!”, me repetía totalmente agobiada ante este terrible descubrimiento… y quería comunicarlo urgentemente a toda la gente que pasaba delante mío, me levanté de la banca y quise correr por las cuatro direcciones para hacerles ver el error en el que estábamos viviendo… quería detenerlos a todos y explicarles nuestra gran equivocación de comer animales, de matarlos para comerlos ¡a nuestros hermanos menores!… ¡estábamos desquiciados!… Yo recién estaba comprendiendo lo que Annapurna tantas veces había querido que comprenda… y me explicaba con pena y paciencia ante mis más densas tinieblas…

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lunes, 21 de junio de 2021

EL ASHRAM DE SRILA PRABHUPADA

Al pasar de sus páginas... mis ojos no dejaban de abrirse como las ventanas de un gran palacio real ante el sol... pero no sé en qué momento, en qué verso del Bhagavad-gita fue que sentí que Radha y Krishna existían de verdad... ¡Radha y Krishna existen!, me grité para mis adentros, ¡Radha y Krishna existen!, ¡existen de verdad!... Ellos son la Divinidad Suprema, la Verdad Absoluta, el Amor Divino, me decía a mí misma con los ojos desorbitados... yo me encontraba asombrada ante esta increíble visión, sentía que el lienzo hecho por Annapurna allá en Puttaparthi había cobrado vida y que aquel par de hermosos adolescentes existían de verdad... eran reales... sí existían... sí existían... no dejaba de repetírmelo infinidad de veces... Fue una revelación... la Divinidad Suprema existía, y ésta era la Pareja Divina Radha y Krishna, de la cual se desprendían todas las demás diosas y dioses del panteón hindú, yo estaba de acuerdo con aquel prefacio en el que se decía que Radha y Krishna eran la forma original de Lakshmi y Vishnu. Pero esta experiencia era sólo mía... mía, personal e intransferible; nadie la iba a vivir por mí, ni nadie jamás me hubiera podido entregar con palabras esta mágica experiencia mística que yo viví y el llanto que me acompañó; hasta aquí llegaba mi afán de poder describir cómo fue para mí esta inolvidable revelación... sí, fue como un despertar, un abrir de la conciencia, un abrir del tercer ojo... un vislumbre de la dimensión divina, invisible... espiritual... por fin mis súplicas habían sido escuchadas...


Radha y Krishna

Al final del libro, para mayor información, estaba la dirección del Templo del Entendimiento en Chosica. De inmediato me fui para allá... Me gustó aquel templo en miniatura, parecía un juguete al lado de las inmensidades que existían en India... pero al menos... teníamos aquí un pedacito de la cultura hindú, me dije y entré... Yo tenía todo el tiempo del mundo para observarlo todo... sentía que había llegado por fin a un ashram de Srila Prabhupada, era un día cualquiera de la semana cuando fui, si bien las puertas del ashram estaban abiertas no las estaban las del templo, y al parecer no había nadie. Me dirigí por los jardines del lado izquierdo y allí me senté un largo rato, para observar la arquitectura del templo y seguir hojeando mi Bhagavad-gita, marcando las citas que hacían mella en mí...

A lo lejos vi a un jardinero y me acerqué a él, iba a hablarle, cuando a la derecha vi una pequeña tienda de souvenirs de la India y hacia ella me dirigí. Me atendieron dos jóvenes muy amables, quienes me convidaron exquisitos dulces "ofrecidos a Krishna" me dijeron y me invitaron para la ceremonia de la tarde; por supuesto que me quedé... Presencié la bella ceremonia del artik con contados asistentes, y en términos generales no era tan diferente de las que yo había visto en India... aquí también se cantaba y se bailaba, aunque, a mi parecer, con una extraña seriedad... El templo por dentro también era una pequeña joya... Volví al día siguiente y al otro y al otro, hasta que tuve que dar mi examen de admisión en la escuela de Bella Artes...

El primer examen fue de conocimientos y el segundo, al día siguiente, fue el de dibujo. Hubo un joven modelo para ello, estaba semidesnudo en pose del Discóbolo de Mirón... Yo me situé en un rincón del aula, preparé mi caballete y me dispuse a dibujar... mas, mientras hacía el encuadre del cuerpo, no dejaba de pensar en los cuerpos enteros de Radha y Krishna que Annapurna había bordado; y sentí una imperiosa necesidad de dibujarlos allí mismo, danzando en la ribera del Yamuna, cerca de la colina de Govardhan... pasatiempos que me contaba Annapurna... que también eran el ABC de su cultura; entonces empecé a dibujar al joven modelo, y en el ángulo superior del lienzo, empecé a dibujar a Radha y Krishna tal como los recordaba en aquel bordado... al mismo tiempo que analizaba cómo habían sido mis visitas al Templo del Entendimiento.

Había hecho amistad con una joven bhaktina de veinte años... ante mis preguntas, ella me puso al tanto de todo lo que yo precisaba saber... Srila Prabhupada ya no se encontraba en este mundo. Había dejado a once maestros espirituales para que inicien a la gente en el maha mantra hare krishna hare krishna, krishna krishna hare hare, hare rama hare rama, rama rama hare hare... y que para tomar esa iniciación uno tenía que vivir en el templo mínimo dos años haciendo servicio... Lo cual, obviamente fue un gran PLOP para mí, pues yo no estaba dispuesta a esperar dos años para recibir formalmente aquel mantra que sentí que "era para mí, era mi mantra", me sentía feliz por ello, me sentía como Annapurna con su mantra, como Deepak con su mantra... pero del mantra Hare Krishna, los devotos decían que era "el más grande de todos los mantras", y esto me encantaba...

Hare krishna hare krishna, krishna krishna hare hare, hare rama hare rama, rama rama hare hare... Cuando terminé mi dibujo, "acomodé" el dibujo de Radha y Krishna como si fuera un pensamiento de mi Discóbolo... quedando muy súper para mí. Luego, mientras esperaba los resultados de los exámenes de admisión, fui al ashram con mi mochila y mi bolsa de dormir, a pedirles a los devotos que me permitieran quedarme con ellos por una semana, hasta "arreglar mis asuntos"; luego me internaría por los dos años y "me haría merecedora de tal iniciación"... Me aceptaron un poco a regañadientes porque no les había llevado mis antecedentes penales.
En esta primera estanza objeté muchas cosas... Yo llenaba de preguntas a las dos bhaktinas con quienes compartí la pequeña habitación... se notaba la gran diferencia que había entre ellas y "las iniciadas"... como la que había en años pasados entre provincianos y capitalinos, lo cual me causaba gracia... También me causó mucha gracia que una vez dentro, los jóvenes que me habían atendido tan amablemente en la tienda ahora me ignorasen... mejor dicho, los hombres intentaban ignorar a las mujeres... y cuando me explicaron la relación entre el fuego y la mantequilla... me pareció muy sorprendente la superioridad en la que consideraban a la mujer, a tal punto de verla como el fuego... en cambio ellos se veían como una simple mantequilla derretida a sus pies... pero las madres y los devotos le daban un significado negativo a esta analogía, como si nosotras, las mujeres, fuéramos la causa de sus pervertidos deseos... No en vano había dicho nuestra inmortal Sor Juana Inés de la Cruz: “Hombres necios que acusáis a la mujer sin razón, sin ver que sois la ocasión de lo mismo que culpáis"... Y algo que me pareció muy extraño también, fue que en todo momento los devotos, hombres y mujeres, se referían sólo a Krishna como la Divinidad Suprema y apenas mencionaban a Radha... y cuando la mencionaban, la mencionaban ¡como su subordinada!... cosa que no había sido así en los pasatiempos que me contaba Annapurna... pero yo sólo estaba observando... escuchando... aprendiendo...


El Templo del Entendimiento
Chosica, Lima - Perú

DE NUEVO EN ESTOCOLMO Y MI REGRESO A PERÚ

Llegaría casi de noche a Estocolmo, en el SAS, también me encontraba feliz de volver a mi Venecia del Norte... mi Estocolmo querido; sinceramente lo había extrañado, había extrañado a Tina, a Elvirita, a mi madre y mis hermanos... Yo le había dado una carta mía a Sathya Sai Baba en uno de sus darshans... donde le pedía, por favor, que mi madre ya no sufriese más por mí, y que a mí me ayudase a superar aquel fuerte dolor de la separación... extrañar me hacía sufrir, mi felicidad no era plena... Yo sentía dolor de no poder estar con mi madre, de no poder vivir aún con ella... no sólo porque la amaba, sino porque era mi responsabilidad velar por ella, sobre todo porque yo era la única hija soltera que le quedaba; sin embargo, también sentía que esta responsabilidad también era de mis hermanos, y que yo tenía los mismos derechos que ellos para optar por mi propia vida... Pero la verdad era que yo aún no estaba lista para quedarme con mi madre, yo todavía estaba buscando... sin embargo, al menos ya sabía ahora que lo que yo quería y había querido siempre, era hacerme monja, ese era el gran descubrimiento que había hecho y mis hermanos me harían bromas interminables con ello...

En Arlanda, el aeropuerto de Estocolmo, llamé a mi madre por teléfono, y al no contestarme llamé a Tina, quien me dijo que fuera a su nuevo y bello apartamento porque todos estaban allí reunidos, estaban en una fiesta, en una de nuestras fiestas acostumbradas, yo les había llevado inciensos para todos. Así que al llegar, no es que fui el centro de la atracción, sino el blanco de sus bromas, lo cual no me molestaba porque era verdad todo lo que decían, sólo que no lo comprendían, así que volvieron a llamarme la hija pródiga por un buen tiempo, lo que me divertía, y mi madre empezó a llamarme "monjita, mi monjita", o "dile a la monja"... Y mis hermanos empezaron a decirme "monja moderna".

Me causaba tanta gracia haber llegado de nuevo a casa, como cuando volví del Brasil... Mis hermanos se divertían a costa mía... y más cuando les conté que volvería a Perú para estudiar en la escuela de Bellas Artes de Lima, no lo podían creer, todo lo que me dijeron, y mi madre me decía: "¡Ay, hija, cuándo sentarás cabeza!"... yo era la única de sus hijos que no le daría nietos ni yernos... porque eso sí, para esas lides yo me sentía con el espíritu de Draupadi, la dama que había tenido cinco esposos... jajajajajajaja...

A mi llegada encontré muchos cambios... Mis cuatro hermanos habían conseguido su residencia permanente en Suecia y ahora estaban gestionando la permanencia de mi madre, quien estaba viviendo con Jorge, Natik, Elvirita y Silvia en una hermosa casa ubicada en Nacka, por Orminge, en medio de un bosque, yo me fui a vivir con ellos... Mis hermanos se habían comprado sus computadoras y hablaban de las marcas entre ellos... yo los observaba de lejos, a veces me acercaba para ver esa nueva tecnología que los tenía hechizados... luego, lo increíble era que ellos estaban estudiando en el KTG (Kungliga Tekniska Högskolan, el Instituto Real de Tecnología), y mi madre se sentía muy orgullosa de ellos y yo también, me sentía feliz por ellos y me encantaba verlos juntos a los cuatro, almorzando de vez en cuando en el comedor del KTG. Víctor estaba convalidando su título de ingeniero mecánico textil, Jorge estaba estudiando ingeniería de sistemas (había convalidado sus cursos) y Rafael estaba estudiando física nuclear (también había convalidado sus cursos). Luis Enrique estaba estudiando economía e idiomas en la universidad de Estocolmo, pero a veces iba al KTG a reunirse con ellos.
Yo volví a trabajar limpiando casas... mas, tuve que empezar de cero, pues no iba a pedirle mis clientas a la muchacha rusa con quien dejé este trabajo. Más bien, una de esas antiguas clientas me recomendó a una de sus amigas y de nuevo me hice una "cartera de clientes".

De Deepak supe que estaba en Finlandia y de Tauna mi familia no sabía nada, así que no moví los hilos para volver a encontrarnos; me bastaban las relaciones que tenía con mis hermanos y sus chicas... Volví a comer carne casi sin darme cuenta. En India, desde que conocí a Annapurna yo había sido vegetariana en Puttaparthi, por ella, no porque yo lo sentía, pero luego había comido un par de piernas de pollo y unos trozos de pescado durante el resto de mi viaje, hasta que volví a Estocolmo, a mi vida "normal", usando cubiertos, porque Elvirita estaba aprendiendo "mis malas costumbres" de comer con la mano... A veces cuando me disponía a meditar, siguiendo mis prácticas de tratak o meditar en mis lecturas... mi hermano Jorge me decía: "no te comprendo, dices meditar, pero sigues fumando y te gusta escuchar a la loca de Madonna"... Cierto, pensaba yo... para meditar, la mente tiene que estar en ciertas condiciones de preparación y los alimentos influyen, lo que uno escucha o ve también... así fue que en adelante, yo meditaría "una vez a las quinientas".
Mis hermanos también habían viajado ese verano y nos contábamos nuestros viajes, ellos me mostraban sus fotos y yo les mostraba mis postales de los diferentes lugares que había recorrido, incluso les mostraba la única foto que me había regalado Annapurna, de su boda... Pero era con mi madre, con Enrique y Tina, con quienes yo entraba en los detalles de mi viaje... "¡Ay, hija!", volvía a decirme mi madre... "cuándo sentarás cabeza"... y yo la abrazaba fuerte, fuerte, allí en la cama, cuando nos alistábamos para dormir... me encantaba abrazarla a mi mami buscando su calor... calor de madre... y ella me toleraba, jijijijijijiji... a veces parecía no ser de tanto abrazo, pero yo la obligaba a abrazarme mientras dormíamos... hasta que llegó la hora de mi regreso a Perú... para postular a la escuela de Bellas Artes. Mi madre y Silvia también habían decidido volver conmigo. Silvia y yo nos quedaríamos en Lima, y mi madre iría a visitar a Mery y Edith, mis dos hermanas que se encontraban viviendo en Arica, Chile; y luego se regresaría a Estocolmo.
En Lima me hospedé en casa de mi hermana Silvia, en Surco, hasta poder alquilar un cuarto en el corazón de Lima. Allí, en la terraza de aquella hermosa casa en un condominio, me juntaba con mis sobrinos bellos, Jorge y Fabrizio... para contarles de mi gran viaje a India, sobre todo a Jorge, mi cholo... a quien había extrañado tanto... y yo le contaba "mis peripecias"... y nos encantaba entrar en todo lujo de detalles... Y cuando su mamá lo llamaba, él le decía... "¡déjame escuchar las aventuras de una monja modernaaa!"... y nos reíamos con mucha fuerza y con ganas... Pero también por la noche me invadía la tristeza... extrañaba Estocolmo... no lo podía negar... sentía que había sido una locura haberme venido de Estocolmo, donde había vivido casi cinco largos y hermosos años... recordaba y extrañaba todos sus rincones por los que yo había pasado...

Así empecé mi preparación para el examen de dibujo, entre mis penas y contentos... tenía que superar ese dolor de la separación... y practicar diariamente el dibujar rostros, en lo cual yo no era la gran experta... y esa era la prueba final que yo tenía que pasar, la más importante... Entonces me fui a la feria de la avenida 28 de Julio para comprar un libro de dibujo y mejorar mi técnica, compré un par de libros sobre el tema, cuando vi en una mesa, en medio de muchos otros libros... un Bhagavad-gita un poco usado... lo tomé y muchas reminiscencias volvieron a mi corazón... Annapurna... India... era un Bhagavad-gita de bolsillo, en español, y mi sorpresa fue mayor cuando en una de sus primeras páginas encontré el bello rostro de Srila Prabhupada... no lo podía creer, no lo podía creer... ¡por fin lo había encontrado!... ¡había encontrado el bello rostro y el nombre de Srila Prabhupada!... por supuesto que lo compré de inmediato, me costó un sol... y me fui al Museo de Arte para empezar a leerlo allí, sobre la grama de uno sus parques... ahora en mi idioma materno mi comprensión se abriría un poco más ante esta nueva puerta...

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domingo, 20 de junio de 2021

SRI LAKSHMI DEVI, LA DIOSA DE LA FORTUNA

Calcuta... era el caos... llegué a un caos apabullante, luego de tanto mar y selva... llegué como si hubiera sido lanzada a un laberinto, esto también decía Annapurna que hemos sido lanzados a vivir esta vida... y también lo decía Platón, que hemos sido arrojados... lo que fuere, "hemos sido puestos aquí por alguien"... (y en no muy buena forma)...

La parte menos moderna de Calcuta me hechizó... pude percibir cómo fue en sus épocas de esplendor y vi unas calles tan idílicas, tan fuera de este mundo... con sus construcciones elegantemente bellas... llenas de arte... Y sus templos... eran la belleza incomparable sin ver el deterioro que los rodeaba... Alquilé un cuarto en un hotel para hindúes, con baño común tipo védico (sin inodoro) en la esquina de un patio, y las habitaciones estaban alrededor de este patio, primero y segundo piso, el mío estuvo en el segundo piso; tenía un ventilador en el techo, una silla, una mesa y una cama con una estera, puse allí mi bolsa de dormir y me quedé poco más de un mes, en pleno centro y calor de Calcuta... a veces pellizcándome para sentir que no estaba soñando... Ese fue mi cuarto de estudio y meditación, tenía que poner en orden todo lo que había comprendido... Definitivamente en India, el concepto de alma lo tenían claro, era el ABC de su cultura, ellos se sentían almas, sabían que eran almas, espíritu puro... concepto que no se vivía en occidente... algunos hindúes se quedaban con esta realización, otros añoraban la realización de fundirse con el Brahman, o con la Madre Divina... y yo no tenía atracción por ninguno de los dos, quizás por la energía cósmica, Brahman... pero no lo sentía... más bien, Lakshmi me atraía... la diosa de la fortuna... ¿quién no añora la fortuna?... Annapurna era devota de Lakshmi y Vishnu, pero más era de Lakshmi, así que hice mi altarcito según sus indicaciones y puse en su centro una foto de la diosa Lakshmi, a sus pies puse mi pirámide de meditación... y Annapurna me dijo "que Lakshmi se te revele en tu corazón"...

Al encontrarme con el río Ganges viví muchos sentimientos encontrados... vi lo bueno y lo malo, vi la suciedad y la pureza al mismo tiempo, me gustaba como era el gran río y no me gustaba... así como veía las calles de Calcuta vieja... Así pasé horas en los gaths del río... contemplando espectacularidades... sadhus meditando durante horas mirando hacia el sol, quietos, algunos sentados en las riveras de sus orillas, otros dentro de sus aguas, de pie... y yo observándolos durante esas horas... hasta que me iba... a algún templo milenario para ver otros rostros devotos de sus divinidades... La gente adoraba a todas las diosas y dioses y a su vez tenían sus preferidos... así como Depak había tenido a Ganesh como su preferido en ese tiempo; luego, otras divinidades podían ocupar el corazón de uno, no había discordia entre ellas... todas las divinidades eran una sola familia... y habían historias de historias entre ellos... Yo le conté a Annapurna de mis sentimientos y de mi búsqueda... y ella me dijo que yo tenía el alma de un renunciante (monje/monja), que no era muy común entre las mujeres, pero que las había, ellas vestían de sari blanco, y me mostró a una discípula renunciante de Sai Baba que vivía en el ashram. Esto tuvo un fuerte impacto en mí porque pude verme realmente así, desposeía de todo, sólo con las ganas de sumergirme en las prácticas ascéticas... lejos del mundanal ruido... e hice de aquel cuarto del hotel, mi celda de meditación, escritura y dibujo... Pedí a mi familia que me enviara el dinero a Calcuta... compraría mi pasaje de Delhi a Estocolmo y el resto me lo gastaría... tenía que conocer los lugares propuestos en mi nuevo rally o peregrinación: el árbol de meditación de Buda y el templo Mahabodhi, en Bodh Gaya, Varanasi (antigua Benares). La historia de Siddharta contada por Herman Hesse, seguía haciendo un gran efecto en mí... Hesse sostenía en los labios de Siddharta que la sabiduría es incomunicable y las realizaciones también, uno puede describir el camino pero no logrará comunicar su esencia porque cada realización es personal, las doctrinas sirven sólo hasta cierto punto, porque después es uno quien tiene que conocerse a sí mismo, encontrar su propio secreto, su propia realización... Yo sentía que la verdad se encontraba en todos y en todos lados... y que yo, para mí, tenía que ordenar esos pedazos de verdad que me mostraba el universo o el destino, en el gran puzle de la vida o del conocimiento... así, una vez más, yo corroboraba lo que el río Rímac de Lima, le había dicho a mi madre en uno de mis sueños, y que era lo mismo que sostenían algunos pensadores hindúes... que la vida era sólo un juego... un dulce juego de sus Divinidades, donde el dolor juega con el placer...


En Agra... desde una buena distancia uno ya podía ver los minaretes de este famoso y bellísimo templo, el Taj Mahal, aunque es un mausoleo... y yo alucinaba de emoción... por fin conocería el Taj Mahal, aquella joya esplendorosa del que tanto me había hablado mi querido amigo Massoud Khodabandelou, allá, por el Gran Río Amazonas...

Tuve que quedarme en Agra para visitar el Taj Mahal también de noche, especialmente con su luna llena... que luego de acariciar aquel fino mármol blanco con sus rayos resplandecientes, me cubrió el rostro y el de mi pirámide el Sortilegio del Destino con el cual yo estaba en busca de respuestas... Iba a volver a Estocolmo pero aún no sabía que iba a hacer allí... me tendí en una de sus bancas para hacer las posturas que mi cuerpo me sugería desde aquella vez en El Cairo... Quizás este amor que Shah Jahan tuvo por Mumtaz Mahal, sea el objetivo final de la vida, un objetivo honroso, pero que no era para mí... y una repuesta vino a mi corazón... mientras escuchaba el lamento de los oradores que cantaban en las tumbas de los reyes... yo tenía que hacerme un objetivo para darle sentido a mi vida... era lo único que me quedaba... y en medio de estas divagaciones fui haciéndome la idea de volver a Perú, pero no para trabajar allí como lo había hecho antes, sino, para estudiar en la escuela de Bellas Artes... este objetivo ya era bello de por sí en mí corazón, pues aparte de la arquitectura yo también había querido siempre estudiar arte, y éste era el momento. Trabajaría en Estocolmo lo suficiente como para reunir dinero y mantenerme en Lima durante los tres primeros años de estudio, luego se vería el resto.

Con estos nuevos proyectos me dirigí a Delhi, un poco más curada de mi tristeza por no haber encontrado mi guru ni mi ashram, porque mi celda sí la había encontrado, en la casa de Annapurna y en aquel hotel del centro de Calcuta... En Nueva Delhi visité la casa museo de Indira Gandhi y todo lo que pude conocer de esta gran ciudad... el Birla Mandir, el mercado Paharganj, el Red Fort, el Jama Masjid... y el aeropuerto Indira Gandhi donde estuve lista para volar a Estocolmo.