viernes, 18 de junio de 2021

CONOCIENDO A AMMA

Yo consultaba con Deepak el yoga que había encontrado en el libro de Mircea Eliade, "Yoga, inmortalidad y libertad" porque habían muchos conceptos de yoga de los diferentes autores, tanto de los autores occidentales como de los autores hindúes... y yo tenía mis dudas con respecto a ambos... me ponía en guardia ante los comentarios de la gente y de la prensa sobre la existencia de los famosos gurus falsos y del negocio del guru. Pero yo había conectado con Mircea Elíade, filósofo, historiador de las religiones y novelista rumano; me gustaba el hecho de que él había vivido tres años en India para estudiar el yoga y presentar su tesis: "Yoga, inmortalidad y libertad". De quienes yo había leído, él me atraía más, yo sentía que él había captado el espíritu indio, el espíritu del yoga; y Deepak simplemente me lo confirmaba... yo estaba en mi proceso de discriminación. Sí, el mundo sagrado es lo primordial en nuestra vida, estamos hablando de otro mundo, del invisible, del mundo del espíritu, del alma, atman... a quien uno encuentra por medio de la meditación. Y era un concepto general que el yoga no se aprende solo, es necesaria la dirección de un maestro (guru), tal como en las disciplinas mundanas se necesita de profesores o maestros para aprender a ser médico, albañil, chef, abogado, etc.

Una tarde, Deepak me esperaba con una sorpresa en medio del crepúsculo cuando nos encontramos, me llevaría a conocer a un guru, ¡ohh, esta sí que era una gran sorpresa para mí!... Fuimos caminando a un templo, no recuerdo dónde... Cuando llegamos, ingresamos a un gran salón, este estaba lleno de gente sentada sobre pequeñas alfombras en el suelo; en un ángulo del gran salón estaba sentada sobre un hermoso sillón, una mujer hindú muy morena, bella, sin accesorios que le adornaran el cuerpo, llevaba puesto un sencillo sari blanco, y estaba dando bendiciones con su mano a las personas que se le acercaban para tocarle los pies... o para entregarle una flor... o para hacerle alguna pregunta... o dejarle una donación... "ella es Amma", me dijo Deepak, y yo me alegré de conocerla, me gustó, me cayó bien... Cantamos un poco con la gente y luego nos fuimos. En el camino le pregunté a Deepak si Amma era una persona autorrealizada y cómo se sabía o se confirmaba que un@ lo era... Él me contestó:
- Amma es una yogui muy avanzada en su proceso de autorrealización, a medida que ella avanza, ayuda a otros; y otros que se identifican con ella, la siguen...
¡Oohh!... es verdad, tiene que haber una conexión mística para seguir a un guía espiritual... tiene que haber un feeling... como yo había sentido por Srila Prabhupada cuando lo vi por primera vez en un cuadro, en el templo de los Hare Krishna en Arequipa... el mismo feeling que sentí cuando vi a Deepak observando los zapatos de un escaparate... o cuando la vi a la Maga comprando fruta en un mercado... un feeling, una atracción mística... De pronto Deepak me interrumpió...
- Sus seguidores dicen que Amma alcanzará la autorrealización en esta vida, ella no reencarnará más.
Me dio mucha paz conocer a Amma, podía leerse en su rostro la renuncia a las cosas de este mundo... mas, yo tenía que continuar con mi camino a India.
Mis trabajos de limpieza me brindaban varias satisfacciones, yo iba conociendo cómo vivían los suecos, cómo eran las bellas y cómodas distribuciones de sus casas; cuya arquitectura era fina, sobria, elegante y sencilla al mismo tiempo... No faltó alguna señora que me consultara sobre el cambio de unos tabiques en su casa, quería hacer una reforma... y yo le propuse hacer un bosquejo, si le gustaba la idea yo le haría un anteproyecto, hasta allí llegaría mi trabajo; más bien, para llevarlo a cabo tendría que contratar a un arquitecto o a los especialistas del caso. A Ingrid le gustó la idea, y nos encantó el resultado, ellos me pagaron bien; y al correrse la voz entre vecinas, pude hacer un par más de anteproyectos.
Se acercaba diciembre y con él, la famosa fiesta de Santa Lucía en Suecia... luego vendría las vacaciones de mis sobrin@s en Perú... la navidad y el año nuevo... y mi gran viaje... Poco a poco, entre todos, mi madre, mis hermanos y yo, empezamos a planear una invitación para que viniesen mis sobrinas, hijas de mis hermanas... Sería la navidad más grande en la historia de nuestra familia; sin embargo, Deepak nunca participaría de nuestras reuniones porque no tomaba alcohol, no fumaba y era vegetariano; así que siempre nos encontrábamos fuera, los dos solos, en el centro.




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