Era el año 1990, el verano estaba un poco frío y llovía casi a diario, la gente comentaba que no estaba siendo un verano cálido como en años anteriores; así que la cafetería en el parque se estaba yendo a pique porque la gente pasaba de largo, y nosotros pasábamos la mayor parte del tiempo conversando con Paolo, hasta que él decidió cerrar su cafetería, y con Edgar nos quedamos sin trabajo. Mis hermanos tuvieron que conseguirnos otro empleo. A Edgar lo ubicaron en el restaurante donde ellos mismos trabajaban, y yo fui a donde estaba trabajando Natik, en el restaurante de un hotel de asilados políticos, donde me tocaba atender detrás del mostrador, sirviendo el gran buffet a los extranjeros venidos de muchas partes del mundo. Al mes, mis hermanos me sacaron de allí de inmediato, pues había cuatro personas más trabajando en esa red con el mismo pasaporte prestado y era peligroso que nos descubrieran; así que tuve que salir “casi corriendo” de allí, tuve que renunciar… Lo bueno fue que quedé desempleada por unos buenos días, era mi buena fortuna; en tanto se terminaba el verano y con ello el uso de los pasaportes con visas de estudiantes, mis hermanos también fueron quedando sin trabajo y poco a poco nuestra situación fue cambiando, fuimos separándonos.
Sasha regresó a Moscú. Enrique y Tina decidieron vivir juntos, y de pronto se encontraron haciendo lo mismo Víctor y Evita, Edgar y Lenita, y yo... quedé al aire libre... volví al departamento de Lili hasta tener donde ubicarme. Así nos despedimos del departamento de Lagares donde tan bien habíamos pasado la hermosa temporada del Midsummer, inolvidable... Pero nuestras reuniones continuaron en el hermoso departamento de Tina que estaba ubicado en el centro, en Ringvägen 155, segundo piso (tercero en Latinoamérica); era un departamento etta, donde una sala amplia hace también las veces de dormitorio. Éramos infaltables los fines de semana, todos dábamos una cuota para las bebidas y comida. Hasta que llegó Rafael de Alemania, por fin había decidido venir a Estocolmo. Incluso Lenita ya le había presentado por foto a su amiga Kristina y ambos querían conocerse; dicho sea de paso, apenas se conocieron se enamoraron y decidieron vivir juntos, y Kristina solicitó su residencia en migraciones por ser su pareja o conviviente. Finalmente, lo mismo hicieron Evita Perón y Lenita con los afortunados Víctor y Edgar.
Así fui conociendo poco a poco a las muchachas… a mi querida Natik, quien ya estaba hablando español y aprendiendo el sueco; a mis casi cuñadas Tina, Evita y Kristina, y a Lenita... todas tan bellas, aprendiendo el español... y yo era la mayor de todos... Nuestras fiestas eran una algarabía total... reíamos, bailábamos, gritábamos, hablábamos en español, en sueco, ruso e inglés, y se escuchaba la música fuerte en todos los idiomas.
Con quien más congenié fue con Tina, fue mutuo, por lo que ambas nos esforzábamos por entendernos... recurriendo a alguno de los presentes para que nos ayudase con las traducciones. Tina y yo teníamos mucho en común, no nos gustaba trabajar, nos gustaba el ocio, jajajajajajaja... el arte, el baile, la música, incluyendo la música clásica y folklórica... nos gustaba ser independientes... y estábamos en la búsqueda de "algo… superior"... Hasta que Enrique me dio el sano consejo de aprender el sueco o el inglés para comunicarme con las muchachas y con la gente en general, y no depender de nadie; y también, ver la forma de quedarme a vivir en Suecia… cosa que no iba a suceder, claro está, porque otras eran mis aspiraciones; además, yo no quería comprometerme con nadie. Así es que mi gran viaje a India era un enigma para todos, no era fácil de comprender ni siquiera por mí misma… quien apenas estaba descubriendo su sentido místico o esotérico…
- But, are you thinking of going to India and don't speak English?
Era la pregunta general. ¡Oh, diosas y dioses! Era cierto, esa era la cruda realidad... ¿cómo pensaba yo ir a India si no sabía el inglés como debía ser?... Entonces, me propuse a aprenderlo a como dé lugar. Me presté un par de libros y casets en el Kulturhuset (la Casa de la Cultura) y me dediqué a estudiarlo con seriedad.
Pasado el verano Enrique había conseguido un préstamo del estado sueco para estudiar economía e idiomas en la Universidad de Estocolmo, estábamos felices porque era el primero en conseguir sus primeros logros, y también porque ya se sabía que el bebé de Natik y Jorge era una bellísima nena. Natik dejó de trabajar para ocuparse de su embarazo de casi seis meses. En tanto yo me encontré trabajando para un ecuatoriano, en forma ilegal (al negro), limpiando oficinas y hoteles; Jorge fue quien me enseñó a desenvolverme con eficiencia en esos menesteres; mas, como el pago no era el gran sueño de la vida, empecé a buscar trabajo por otros lados. Lili me contactó con un par de familias suecas para limpiarles su casa una vez por semana, y en vista de mi prolijo desempeño, ellas me recomendaron a otras familias y estas a otras y estas a su vez a otras, y yo fui aceptándolas a todas hasta que mi horario quedó completamente copado, exceptuando los sábados... Por fin yo iba a terminar de pagar la deuda que tenía con mis hermanos y ahorrar dinero para llevar a cabo mi gran viaje a India.

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