viernes, 18 de junio de 2021

ESTOCOLMO, LA VENECIA DEL NORTE

Estocolmo es una hermosa ciudad, una de las más bellas de Europa y una de las más caras del mundo, el nivel de vida allí es alto, por tanto, los sueldos son muy buenos, se vive bien. Suecia es un país próspero, su gente se siente realizada materialmente, aunque hoy en día se cuestione esa realización por ser unilateral. En la década del noventa se decía que en Suecia no existía la pobreza y así parecía ser... La ciudad era de lujos... pulcra… segura... (a esta fecha no debe haber cambiado mucho), muy bien organizada... su sistema vial, impecable... el de comercio, ni qué decir... por mi parte no le encontraba ningún "pero" por ningún lado, era una ciudad ideal, como para enamorarse de ella... por más estruendoso laberinto en expansión que fuera... Su arquitectura de un gusto exquisito formaba una bella unidad con su patrimonio histórico, al mismo tiempo que mostraba una gran diversidad... todo resaltando en un paisaje natural de calendario: el archipiélago por donde navegaban hermosos barcos de todo tipo, bajo las alas de cientos de aves marinas... Era una tentación quedarme en aquella belleza de ciudad, pero yo, cada vez que reflexionaba al respecto, me sentía incapaz de volver a la universidad para convalidar mi título, los cursos y estudiar otros nuevos como historia de la arquitectura sueca, materiales y tecnología de su construcción y otros más... No... no, yo ya había terminado con esa etapa de mi vida, ¿para qué iba a complicarme más si ya tenía mis alas listas para volar?... sólo necesitaba dinero... money... y yo no era buena para el ahorro... vivía el momento lo mejor que podía, igual que mi padre... pero no dejaba de aferrarme fuertemente a mi sueño adorado.

En aquel tiempo ya se sentía el descontento de los jóvenes ante esa tan elevada prosperidad material, "¿es qué no hay algo más?", se preguntaban en un lenguaje ininteligible que expresaban en las paredes de sus calles... era la manifestación de una auténtica protesta del corazón... esos jóvenes sentían lo mismo que yo, y sentía que Tina y su mejor amiga, Caroline, también sentían lo mismo... que no bastaba lo material en nuestras vidas, y añorábamos algo más sin saber qué... aunque luego apreciábamos la palabra "espiritual" en el horizonte y nos uníamos en nuestra búsqueda para definirla. Así fue que de repente me encontré entre estas dos muchachas conversando de este tema de lo sagrado, donde nos comprendíamos aún con las dificultades del idioma; pero con quienes no podía comprenderme era con mis hermanos, exceptuando Enrique que prefería observarnos y escuchar; porque nosotros, Víctor, Jorge, Rafael y yo queríamos arreglar el mundo en medio de nuestras jaranas y discusiones por nuestras diferencias, ellos no creían en la existencia de un mundo del espíritu y yo sí.

Por estas conversaciones con Tina, nos acompañábamos cada vez que podíamos. A mí me gustaba estar con ella y con Enrique. Una tarde acompañé a Tina al källare, el sótano, donde estaban ubicadas las máquinas de lavar ropa y los depósitos de los residentes del edificio, separados únicamente por mallas metálicas. Tina me mostró el suyo, que estaba algo vacío y me gustó... me encantó... de inmediato le pregunté a Tina si yo podía quedarme a vivir allí y ella exclamó: "Vad?!"... abriendo muy grandes sus bellos ojos azules, totalmente sorprendida por mi descabellada idea, "no necesito de más espacio", le dije y terminamos riendo ante esta posible locura, estaba claro que ella no había comprendido bien la magnitud de mi propuesta porque aceptó fácilmente, y yo me puse manos a la obra antes de que se arrepintiera.
Aquel espacio de 1.50 por 2 metros era suficiente para mí. Las paredes de malla las cubrí con las frazadas y cartones que allí había sobre una mesita, puse mi sleeping sobre un cartón en el piso, y al lado, la mesita como mi mesa de noche. Cuando Tina y Enrique vieron esta maravilla, más bien se preocuparon, porque, "¿y la ducha?, ¿cómo vas a hacer con la ducha?"... Oh, cierto, ¿cómo iba a hacer con la ducha?... porque baño felizmente había, el de la lavandería; luego, yo podía comer en la calle... pero Tina solucionó este impromptus sin pensarlo mucho, "te daré una llave de mi departamento para que ocupes la ducha, el baño y la cocina cuando quieras", me dijo... ¡Ooohhh!, fue un alivio aquella solución inesperada que no supe como agradecerla... y así lo hicimos... Ese pequeño espacio fue mi "metro cuadrado"... donde viví poco más de un mes... allí me encontraba feliz conmigo misma, leyendo, escribiendo, pintando, observando mis escasas pertenencias y meditando en ellas sin saber que meditaba, sobre todo en mi pirámide El Sortilegio del Destino... en cuyo interior estaba el ritual alquimista de protección con la aguja imantada en su centro, como una columna... que era el mismo Yggdrasil, el árbol del mundo... que se levanta airosamente como una gran columna en el corazón de Estocolmo... el Sergels torg...
Pasaron los días... y no faltó algún vecino que fuera descubriéndome cuando bajaba al sótano a hacer uso de la lavandería, a pesar que yo no hacía ningún movimiento cuando sentía bajar a alguien, o apagaba las velas para que no me descubrieran. Sin embargo, no pude escapar a las miradas curiosas que vendieron la noticia a un canal de televisión, porque un buen día apareció una invitación en el departamento de Tina para entrevistarla a ella y a mí, querían grabar el hecho de que "Sí había pobreza en Estocolmo, sobre todo había falta de viviendas". ¡Ohh diosas y dioses!, no sabíamos si esto era bueno o malo; pero no, no podíamos aceptar tal entrevista porque era un riesgo para mí, yo ya había cumplido mis tres meses de turista y hace rato estaba viviendo en forma ilegal, o sea que... íbamos a perder la oportunidad de hacernos ricas y famosas, jajajajajaja...





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